Mike Kigen revalidó su título en la prueba. Foto: Europa Press
Mike Kigen revalidó su título en la prueba. Foto: Europa Press

Que un corredor popular pudiera participar en una de las carreras más antiguas y con mayor tradición de España como es la San Silvestre Vallecana Internacional no resultaba nada sencillo. La cita, reservada a la élite del atletismo español e internacional, y por la que han pasado campeones del mundo de todas las especialidades, permite, no obstante, que los corredores populares se sientan por un día como auténticos atletas profesionales. 

Pero para llegar a su salida el canon era bastante alto, pues es necesario acreditar una marca exigente: menos de 38 minutos en hombres y menos de 43 en mujeres. Unos registros al alcance de pocos, pero que motivaban a muchos corredores populares para tratar de lograr una mínima al igual que tienen que hacer los “profesionales” para acceder a las grandes competiciones internacionales.

Sin embargo, este único requisito que había que cumplir para poder acceder a la salida de la San Silvestre Vallecana Internacional cambió en su última edición, aunque no sabemos si se mantendrá en 2016. Aunque la marca mínima se mantuvo, en 2015 aquellos corredores que se descargasen una app del Nike, el organizador oficial de la prueba, y que acumulasen el mayor número de kilómetros durante las tres semanas previas a la apertura de las inscripciones lograban tan codiciado billete, independientemente de su marca.

Medida polémica

La decisión de abrir la San Silvestre a todo el mundo y romper una larga tradición, obviamente no ha sentado bien entre los que durante años han entrenado para tratar de acreditar esa marca mínima ni entre todos aquellos que cada año se han quedado a las puertas de participar, a veces por escasos segundos.

Los críticos aseguran que si el organizador quería aumentar la participación en la San Silvestre Internacional, debido a que casi nunca suele acabar los 1.000 dorsales que salen a la venta, tendría que haber subido un poco esa marca mínima y que corredores con un tiempo acreditado en el último año inferior a los 40 minutos en hombres y 45 minutos en mujeres, por ejemplo, pudieran participar.

Se ha criticado sobre todo el sistema para poder participar si no tenías marca mínima, pues no todo el mundo conocía los criterios -se hicieron públicos apenas unas semanas antes- y, además, tampoco muchos corredores tienen la posibilidad de bajarse dicha aplicación y correr con ella durante tres semanas.

La animada salida de la Internacional. Foto: SanSilvestreVallecana.com
La animada salida de la Internacional. Foto: SanSilvestreVallecana.com

Por contra, también es cierto que la San Silvestre Vallecana –en sus dos versiones- es una carrera privada, aunque se celebre en las calles de todos los madrileños, por lo que su organizador tiene el derecho a decidir cuáles son las condiciones para participar.

También es cierto que no todo el mundo dispone del tiempo ni de las condiciones para poder alcanzar esa marca mínima a pesar de que muchos corredores anónimos le dedican innumerables horas entre semana a esto de correr y que además son asiduos a las carreras populares, manteniendo con su inscripción muchas de estas pruebas, por lo que es una lástima que no puedan participar en una de las carreras más prestigiosas y una de las pocas donde el corredor popular puede codearse con lo mejor del atletismo, no sólo español, sino mundial. También es cierto que si la organización hubiese decidido abrir la mano sólo para ganar más dinero, quizá habría sacado más dorsales a la venta y no sólo 2.000 (1.000 para hombres y 1.000 para mujeres). La medida parece pues más “marketiniana” que económica.

Maratón de Nueva York ¿Solución perfecta?

Quizá la medida más justa y que evitaría tanta polémica como la de este año, si es que la organización quiere realmente abrir la prueba al corredor popular, sería que copiase los criterios de pruebas como la Maratón de Nueva York, considerada como uno de los mayores eventos deportivos anuales. Allí, los atletas también tienen que acreditar una marca mínima, pero ésta varía en función de la edad y el sexo, pues es un hecho que a medida que cumplimos años perdemos velocidad. Pero además, todos los años se organiza un sorteo en el que obtienen el derecho a participar (luego hay que pagar obviamente cada inscripción) todos aquellos que no tengan marca acreditada si eres uno de los miles de agraciados. Apuntarse a ese sorteo cuesta dinero, algo que no sería lógico en la San Silvestre teniendo en cuenta el elevado coste de las inscripciones.

Y hasta el año pasado, si eras uno de los que no tenías suerte, si participabas durante tres años seguidos en dicho sorteo y nunca te había tocado, automáticamente obtenías el billete para correr en la siguiente edición. Si  embargo el llamado Three Times Denied ya no está en vigor porque según la organización era insostenible debido al elevado número de solicitudes, aunque a cambio han aumentado considerablemente las inscripciones que se ofrecen en el sorteo anual.

Además, hay otras formas de poder participar en la Maratón de Nueva York (voluntarios, donaciones y a través de touroperadores), aunque quizá la San Silvestre Vallecana debería copiar dos de ellas: si eres un veterano de la prueba, es decir, si ya has corrido, por ejemplo, 15 ediciones de la San Silvestre Vallecana Internacional como ocurre en Nueva York (podría rebajarse aquí a 10), automáticamente te puedes inscribir; y, en segundo lugar, si corres un determinado número de carreras al año –nueve si son pruebas organizadas por el club de Nueva York- también puedes inscribirte, lo cual sería un premio para todos aquellos corredores asiduos a las carreras populares y que contribuyen como hemos dicho antes con su inscripción a mantenerlas, independientemente de sus marcas.

Si la San Silvestre Vallecana copiase este último punto, ¿qué pruebas valdrían? Pues por ejemplo, todas aquellas carreras que cuenten con el respaldo de la Federación Española de Atletismo -vía CSD- y el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, pues al fin y al cabo son los que colaboran en la San Silvestre Vallecana. Esta última medida serviría quizá para evitar cierto “postureo” y que corredores que sólo corren una vez al año, obtengan así un premio demasiado elevado, como ha podido ocurrir (o no) este año.

Si realmente la organización quiere abrir la Internacional al corredor popular estos requisitos quizá serían los más universales. La participación aumentaría si eso es lo que se pretende, pues este año la realidad es que de los 3.000 corredores que podían correr la Internacional, sólo 1.708 llegaron a meta, apenas 867 más que el año pasado en el que sólo se podía participar acreditando marca.

Como resulta evidente que cerca de 1.300 corredores no se retiraron ni que aún están buscando la meta, no se puede hablar por tanto de que haya sido un éxito el tratar abrir la prueba a los corredores populares, al menos de este modo. Conviene recordar que muchos corredores, aun teniendo marca acreditada, prefieren participar en la carrera popular con amigos y familiares, o no lo hacen en la Internacional porque su horario dificulta llegar a tiempo a una cena tan especial como la de fin de año. Si por el contrario Nike sólo quiere que la gente se descargue su app, pues no hay nada más que hablar.

Los pacers ayudaron durante el recorridol. Foto: SanSilvestreVallecana.com
Los pacers ayudaron durante el recorrido. Foto: SanSilvestreVallecana.com

Diferencias entre la Internacional y la Popular

Polémicas al margen, nosotros tuvimos el privilegio de participar por primera vez en esta Internacional, después de muchos años haciéndolo en la Popular. ¿Con marca o sin marca? se preguntará alguno. Es lo de menos, porque si eres asiduo a esta web sabrás que lo importante sois los corredores y las carreras y evitamos hablar de nosotros.

Ambas pruebas tienen sus diferencias. En primer lugar, está el precio. Si la Popular ya nos parece a todos tremendamente cara, 21 € por correr 10 kilómetros, en la Internacional la experiencia cuesta 3€ más si no tienes chip propio ni estás federado. Tampoco hay avituallamiento líquido intermedio y, al igual que en la popular de este año, tampoco alfombrillas de paso en los kilómetros 2,5 y 7,5 de carrera.

A cambio recibes exactamente la misma exigua bolsa del corredor en meta –agua, bebida energética y “gomiuvas”- aunque el principal cambio es la camiseta. No sólo cambia el color, negra y mucho más elegante, sino que es de una mayor calidad, y además viene con cuello y cremallera y con agujeros para meter los pulgares, siendo en conjunto mucho más calentita que la elástica de la popular, que en los últimos años da la sensación, por mucho que la cambien de color, de que no va a resistir más de dos lavados.

Al igual que en la popular también hubo este año como novedad los llamados pacers, que no globos por tiempos, que también los hubo, y que son voluntarios con camisetas amarillas que animaban y ayudaban a los corredores a llegar a la meta durante todo el recorrido, pero sobre todo a partir del Puente de Vallecas. Tampoco, un año más, apenas hay fotos que inmortalicen la prueba.

Dorsal de papel personalizado

Una de las “grandes ventajas” de la Internacional -como ocurre en casi todas las carreras populares- es que tienes tu propio dorsal personalizado en papel, lo que permite que ese día puedas correr sin la camiseta oficial, algo que deberían copiar ya en la Popular para evitar absurdas polémicas.

Volviendo a la camiseta, la organización discriminó a los corredores que no lograron la marca mínima y les puso la palabra Runner en la espalda de la camiseta oficial, mientras que los “acreditados” llevaban la palabra Internacional. Una distinción absurda, teniendo en cuenta que muchos corredores después de que se inscribieran lograron esa marca mínima, pero en su camiseta seguían llevando la palabra Runner. Los que no tenía dorsal por marca mínima acreditada llevaban el dorsal en la camiseta y una pulsera como ocurre en la Popular para poder acceder a los cajones por tiempos, que estaban situados detrás de los atletas “acreditados”, separados a su vez de la élite internacional, donde se encontraban figuras como Mike Kigen, Linet Masai, Evan Jager y Ezekiel Kemboi -doble campeón olímpico de los 3.000 obstáculos-.

En cuanto a los momentos previos, cuando llegas a los aledaños del Santiago Bernabéu, lugar donde se ubica la salida –la misma que la de la Popular- te da la sensación de que te encuentras en una zona devastada por la guerra. Acostumbrados a la multitud de la Popular, las calles están prácticamente vacías, con ropa, bolsas, plásticos y demás objetos esparcidos por el suelo mientras los operarios y los servicios de limpieza se afanan en desmontar y limpiar los restos de la salida de la Popular. Es como si la fiesta hubiese terminado.

La ventaja es que todos los baños portátiles siguen allí por lo que no hay que esperar las interminables colas de la Popular y dispones de toda la Avenida de Concha Espina para calentar. El metro también va vacío, salvo por los runners que regresan de la Popular. Además, es de noche, la prueba sale a las 19:50 -tampoco fue puntual- por lo que puedes disfrutar de la iluminación navideña de Madrid.

Los españoles Fifa y Alaiz, tercero y sexto en meta. Foto: SanSilvestreVallecana
Los españoles Fifa y Alaiz, tercero y sexto en meta. Foto: SanSilvestreVallecana

Para acceder a los cajones tampoco hay que esperar, aunque el espacio entre corredores es tan exiguo como el de la Popular. Acostumbrados a los corredores abrigados y disfrazados de la Popular, como novatos en esta prueba nos llama la atención que los corredores tienen mucha menos ropa. Es cierto que, por regla general, a medida que corres más rápido o lo llevas haciendo durante más años te abrigas mucho menos, y en las primeras líneas de la salida de la Internacional se lleva la camiseta de tirantes y los pantaloncitos cortos, independientemente del sexo. También es cierto que que fue uno de los 31 de diciembre más cálidos que se recuerdan en Madrid en los últimos años, lo que contribuyó a dejar la ropa en casa o en el ropero de la salida –como los baños, sin atascos- .

La salida obviamente es mucho más limpia que la de la Popular y en la primera cuesta apenas se producen atascos y empujones. El ritmo es mucho más vivo y la participación es mucho menor que en las diversas tandas de salidas que tiene la Popular. El recorrido de la Popular y de la Internacional es el mismo hasta el kilómetro ocho, justo cuando llegas a la avenida de la Albufera. En estos ocho primeros kilómetros se corre mucho más limpio, hay más espacio y apenas se hace necesario subirse a las aceras en los primeros kilómetros para adelantar. También da la sensación de que hay algo más de público o al menos está más cerca.

Nuria Fernández, la primera española
Nuria Fernández, primera española de la San Silvestre Vallecana 2015
Dos kilómetros distintos

A partir de ese kilómetro ocho el recorrido de la Internacional se separa de la Popular y se hace algo más duro, pues prácticamente los dos últimos kilómetros son de subida. En la Popular sabes de antemano que te espera la cuesta de la Albufera. Desde el principio tienes la referencia visual de dónde termina y sabes también que después de llegar a su cima tendrás algunos metros para recuperar. En la Internacional, como callejea, esa referencia visual no la tienes, y si no conoces el recorrido puede que se te atraganten sus últimos kilómetros, como les ha ocurrido a muchos atletas de élite en ediciones anteriores por cometer el error de no acercarse a ver su recorrido.

Así, tras pasar el puente de Vallecas, apenas recorreremos 200 metros de la Avenida de la Albufera, y giraremos a la derecha por la Avenida de Monte Igueldo, para  iniciar la subida de la calle Martínez de la Riva y su prolongación por la calle Javier de Miguel. En estas dos calles recorreremos algo más de 900 metros con una pendiente media del 2,8%, algo más empinada en los metros que trascurren por la calle Javier de Miguel. Tras girar por la calle de Carlos Martín Álvarez, pasado el kilómetro 9, nos encontramos con un falso llano que a medida que avanza va picando ligeramente hacia arriba hasta acumular un total de 650 metros con un desnivel que ronda el 1,5%.

Ya sólo nos restará el giro por la calle Puerto del Monasterio para bajar por la calle Payaso Fofó y afrontar un pequeño repecho, pero de los que hacen daño. Así, en la calle Arroyo del Olivar nos esperan unos 100 metros con un desnivel cercano al 10% que nos conducirá al interior del iluminado estadio del Rayo Vallecano. Dentro del campo recorreremos, por una pista de atletismo, el famoso fondo mural e inerte del campo franjirrojo y terminaremos por cruzar la meta situada a los pies de su grada lateral –la contraria a los banquillos- repleta de numeroso público que alienta los últimos metros de los corredores. Finalizada la prueba, tendremos que abandonar el estadio por su grada opuesta y prácticamente en la salida recogeremos la exigua bolsa del corredor.

Podium de lujo en 2015: Jager (2º), Kigen (1º) y Fifa (3º)
Podium de lujo en 2015: Jager (2º), Kigen (1º) y Fifa (3º)

La Popular y la Internacional son dos carreras diferentes, la primera es más festiva y en la segunda se va más a correr, pero si nunca has estado en la Internacional y tienes la ocasión de hacerlo  -por marca o por invitación- no dejes escapar esa oportunidad porque tanto el ambiente que se respira en los dos o tres últimos kilómetros, con el público metido en la calle jaleando el paso de todos los corredores, como el tramo final en el campo del Rayo son simplemente espectaculares.

Para terminar, hay que felicitar a Telemadrid y a La Otra, tantas veces justamente criticadas por anteponer la ideología de sus directivos, que no trabajadores, a la objetividad, pero que dieron una completa cobertura a la Popular y a la Internacional y gracias a ella pudimos ver gestos como el de Cuadrillero. Ojalá la televisión de todos los madrileños dedicase un poco de su programación, aunque sea una horita, a hablar cada semana de todas las carreras populares que se celebran en la Comunidad de Madrid.

Clasificaciones completas en SanSilvestreVallecana.com

Por Amahudi

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