En un día como aquel no era posible disgustarse por nada ni con nadie. Era la víspera de la fiesta”, de la novela Fiesta de Ernest Hemingway

encierros
Monumento a los encierros. Foto: Novatos del Running

Pamplona, la capital de Navarra y de este antiguo Reino, es una ciudad milenaria levantada en una elevación junto al río Arga. La ciudad debe su nombre al general romano Pompeyo, quien estableció en este emplazamiento su campamento militar en el año 75-74 a.c. Pamplona sin duda es famosa por una de sus fiestas, la que entre el 6 y 14 de julio homenajea a San Fermín de Amiens, patrón de Navarra, que no de la villa, pues este honor recae en San Saturnino o San Cernin.

Los sanfermines se celebran desde el siglo XVI, aunque no fue hasta primeros del siglo XX, cuando este evento traspasó nuestras fronteras y se convirtió en unos de los festejos más universales. El principal culpable de transformar a los sanfermines y a Pamplona en un acontecimiento mundial la tiene el escritor estadounidense Ernest Hemingway. El premio Nobel de Literatura de 1954 fue un asiduo a estos festejos y supo plasmarlos en 1926 con la publicación de su segunda novela: Fiesta (The Sun Also Rises), que rápidamente convirtió a Pamplona en un reclamo para el turismo internacional. La novela fue llevada años más tarde al cine por Herny King, en 1957, con un reparto de formado por estrellas como Ava Gardner,Tyrone Power, Mel Ferrer y Errol Flynn, entre otros.

Hemingway en Pamplona. Foto: Julio Ubiña
Hemingway en una de sus visitas a Pamplona en sanfermines. Foto: Julio Ubiña

A la Media Maratón de Pamplona, que el pasado 8 de mayo celebró su edición número 35, le ocurre algo parecido a los sanfermines antes de la llegada de Hemingway y su posterior novela. La prueba, organizada por el club Beste Iruña, apenas tiene repercusión más allá de Navarra y provincias limítrofes, y casi se cuentan con los dedos de ambas manos los corredores que proceden de fuera. De hecho, y al igual que ocurre con la Media Maratón de La Rioja, la maratón que se celebra en ambas localidades, con mucha menos antigüedad, les han robado gran protagonismo y sobre todo muchos corredores a las dos veteranas. En el caso de Pamplona, el San Fermín Marathon, que se celebra en junio, tuvo el pasado año más de 2.600 finisher sumando sólo los participantes de sus carreras de 21 y 10 km, mientras que este año poco más de 1.100 corredores concluyeron las mismas distancias en la Media de Pamplona.

Realmente es una lástima que esta prueba no tenga tanta repercusión porque Pamplona es una ciudad, casi prohibitiva en semana de sanfermines cuando acuden más de un millón de personas, pero que merece la pena visitar. Su centro histórico es muy manejable comparado con otras grandes ciudades, porque basta un solo día para recorrer su casco histórico, su conjunto monumental amurallado, sus numerosos parques y los constantes guiños de la ciudad a Hemingway y a los sanfermines.

Si quieres pasar algún días más, su oferta de alojamientos es bastante amplia, y puedes acercarte además a localidades muy interesantes como Olite, Ujué, Estella, Roscenvalles, Sangüesa, Puente de la Reina, Amaiur, Artajona, Ochagavía, etc. Muchas de ellas con reclamos medievales, con una amplia oferta gastronómica y situadas en pleno Camino de Santiago, como la propia Pamplona.

Salida en el paseo Sarasate. Foto: Beste Iruña
Salida en el paseo Sarasate. Foto: Beste Iruña

A la Media de Pamplona le falta pues ese empujoncito para convertirse en un reclamo más para visitar la ciudad. En este punto quizá el Ayuntamiento de Pamplona tendría que aportar su granito de arena para difundir este prueba. Se trata además de una carrera modesta, pero bastante bien organizada, aunque este año tuvo un par de lunares que terminaron emborronándola.

Algunos errores

En esta edición, la organización cambió su recorrido para llevar la salida al Paseo Sarasate y la meta a la Plaza del Castillo, el punto central de todas las celebraciones de la ciudad. Pensamos que fue un acierto, pues así queda todo mucho más céntrico. Sin embargo, este cambio en el recorrido quizá provocó un error de bulto que impidió que, a falta de unos metros, el virtual ganador de la carrera de 10 kilómetros se llevara el triunfo. La carrera tiene un recorrido a dos vueltas y como novedad este año, las dos pruebas que se celebran, la de 10 km y la media maratón, estaban homologadas y servirían para coronar además a los campeones de Navarra de ambas distancias. En la primera vuelta, cuando ambas pruebas se bifurcan, al parecer no se avisó del camino a seguir al corredor que iba en cabeza, Javier Nagore, o éste no se percató, pero lo cierto es que siguió recto, dejando el triunfo en manos del segundo corredor, su compañero de equipo Aitor Etxeberria, quien sí se percató o fue avisado del trayecto correcto.

Nagore, Aristu y Etxeberria en la Avenida del Ejército. Foto: Novatos del Running
Nagore, Aristu y Etxeberria en la Avenida del Ejército. Foto: Novatos del Running

En muchas pruebas similares, con dos distancias, suele haber grandes carteles donde las carreras se bifurcan -algunas incluso avisan con varios carteles situados muchos metros antes- y además un voluntario -a veces incluso con un megáfono- avisa del camino correcto a los corredores que van pasando. Fue un grave error de señalización, y aunque la organización tuvo el detalle de disculparse con Javier Nagore, el gran perjudicado, esperemos que sirva para que no se repita. Todos cometemos errores y en este caso seguramente se produjo por el novedoso cambio de recorrido, que este año se hizo para mejorar la prueba.

Otros lunares menores achacables a la organización fue la recogida el mismo día de los dorsales, pues sólo había un terminal y se formó bastante cola. Quizá tendrían que agilizar ese aspecto y que la recogida no fuese informatizada, sino manual, teniendo cada corredor asignado su dorsal-chip de antemano. De esta forma, cada corredor podría tener igualmente asociada una talla de camiseta -como se suele hacer en las inscripciones online de muchas pruebas- y así no se agotaría un determinado tallaje como ocurrió en esta ocasión. A pesar de ello, los corredores de fuera agradecemos como siempre la posibilidad de que se pueda recoger el dorsal el mismo día de la prueba, porque fomenta la participación. La camiseta, en este caso, y aunque nos quedamos sin nuestra talla, era bastante atractiva, con el rojo y blanco de la ciudad.

La música no faltó en Pamplona. Foto: Novatos del Running
La música no faltó en Pamplona. Foto: Novatos del Running

Al margen de estos errores, la organización de la prueba estuvo realmente bien, aunque enfrente tuvo un enemigo más, al igual que los corredores, y es que el viento se asomó con fuerza a esta media, con rachas que incluso llegaron a alcanzar los 50 km. A la organización el fuerte viento no le dejó en pie ni una valla de las que acotaban el recorrido, mientras que los corredores sufrieron su intesidad en muchos tramos por lo que conseguir buenas marcas fue toda una odisea. La fina lluvia también apareció en algún que otro momento, principalmente antes de que se diera la salida, pero fue bastante llevadera y lo único que evitó fue tal vez una mayor presencia de público por el recorrido de la prueba.

La segunda vuelta mucho mejor

El recorrido de la Media Maratón de Pamplona tiene dos vueltas, aunque obviamente no son idénticas, pues la primera sirve para completar los 10 km de los participantes de esta distancia. La primera vuelta es menos turística y atractiva, más urbana y monótona, con algún kilómetro más por las afueras del conjunto histórico. La segunda en cambio, además de añadir algún kilómetro por el casco antiguo, cambia también algunos metros de la primera vuelta por otros más interesantes, como por el ejemplo la parte que transcurre por el parque de La Taconera, incorporando así una superficie más (tierra) al asfalto y acera de la primera parte. Se parece un poco a la Media Maratón de Ávila, con una primera parte lejos de las murallas, que sirve para suavizar su recorrido, pero que la hace mucho menos atractiva.

Cabeza de carrera. Foto: Beste Iruña
Cabeza de carrera. Foto: Beste Iruña

La prueba parte del arbolado bulevar del Paseo Sarasate, a unos metros de la céntrica Plaza del Castillo, donde los corredores foráneos recogen los dorsales el día de la prueba. Comienza junto al Monumento a los Fueros, una escultura de más de 23 metros de altura, y un poco más adelante, en la zona central del paseo, también encontraremos media docena de estatuas de diferentes reyes en piedra blanca. Junto al Paseo de Sarasate también figuran algunos de los monumentos representativos de la localidad como la iglesia de San Nicolás, del siglo XIII, o el Palacio de Navarra, que data del XIX y es la sede del gobierno regional.

El primer kilómetro de la prueba es de ligera bajada, atravesando las calles Taconera y Bosquecillo y posteriormente por pequeños tramos que trasncurren por las avenidas de Pío XII y del Ejército. Tras llanear después por la Cuesta de la Reina y la calle de San Roque, a partir del kilómetro 1,5 afrontamos otra ligerísima bajada por las calles Monasterio de Irache, Avenida de Navarra y Arcadio María Larraona, que nos llevarán fuera del conjunto monumental. Un giro de 180º en la calle Arcadio María Larraona, tras dejar atrás el tercer kilómetro, nos sitúa en el primer repecho de la prueba, con apenas 170 metros y un desnivel por encima del 6%. El trazado de la media es prácticamente llano y sólo tiene unos cuantos repechos de escasa distancia, compensados con otras tantas bajadas.

La prueba rodea parte de la Ciudadela. Foto: Novatos del Running
La prueba rodea parte de la Ciudadela. Foto: Novatos del Running

Tras pasar por la calle Irunlarrea, dejaremos el asfalto y afrontaremos un tramo de unos 600 metros que discurre por la acera que nos llevará hasta la calle Ermitagaña. Aunque tiene un leve bajada y subida por la parte que atraviesa el túnel situado bajo la Avenida de Navarra, lo más complicado de este tramo de acera será el viento en contra que golpea con más fuerza en la segunda vuelta. De nuevo en el asfalto, el segundo repecho se ubica en la callejuela que da a la calle Arcadio María Larraona, más o menos a la altura del kilómetro 4,5, con unos 150 metros y una pendiente media del 6%.

A continuación nos espera la amplía y larga avenida de Sancho el Fuerte, que recorreremos hasta la glorieta que hay en el cruce con la calle Fuente del Hierro, para volver en sentido contrario por la mencionada avenida y tomar a continuación la de Pío XII. Aquí nos aguarda un nuevo repecho, justo cuando empezamos a dejar a nuestra derecha la Ciudadela, la fortificación renacentista levantada entre los siglos XVI y XVII y que hoy tiene un uso recreativo y cultural. Esta nueva subidita, antes de llegar al kilómetro 6, tiene un desnivel del 5,5% repartido en unos 200 metros.

En la Avenida del Ejército -seguimos rodeando el perímetro exterior de la Ciudadela- encontraremos uno de los tramos quizá más complicados por el fuerte vierto en contra y por un incómodo repecho a la altura del kilómetro 6,5 de unos 180 metros, con una pendiente del 7,5%. En esta avenida, a nuestra izquierda, se encuentran los restos subterráneos del antiguo Baluarte de San Antón, hoy integrado en el Auditorio de Pamplona.

La calle Estafeta, en la segunda vuelta. Foto: Novatos del Running
La calle Estafeta, en la segunda vuelta. Foto: Novatos del Running

Tras abandonar el perímetro de la Ciudadela, un rápido callejeo con varios giros (Yanguas y Miranda, Palazaola, Doctor Huarte y San Fermín) nos situará en la Avenida Galicia, donde el el kilómetro 7 se ubica la subida quizá más larga que tiene la prueba, con unos 600 metros y un cómodo desnivel del 1,5%, aunque endurecida por el viento en contra. Tras superar después las calles Francisco Bergamín, Aoiz, Juan Pablo II y Monjardín -en ésta pega también el viento- a partir del kilómetro 8,5 la prueba se suaviza y emprenderemos un par de rápidas bajadas por las calles Valle de Egués y la avenida de la Baja Navarra.

Enlazaremos entonces de nuevo con el recorrido turístico de la ciudad y tras dejar atrás la calle de la Media Luna, junto al parque homónimo, pasaremos por la calle Emilio Arrieta, que bordea el Fortín de San Bartolomé, hoy en día Centro de Interpretación de las Fotificaciones de Pamplona. Pasaremos luego por la calle Amaya, que nos conducirá al lugar donde concluyen los sanfermines, la Plaza de Toros de Pamplona, el cuarto coso taurino con mayor aforo del planeta.

Miguel Aristu, ganador de la media. Foto: Navarra.com
Miguel Aristu, ganador de la media. Foto: Navarra.com

En el conocido tramo de Telefónica, las dos pruebas, la de 10 y la media se bifurcan, la primera gira a la izquierda por la calle Duque de Ahumada rumbo a la meta en la plaza del Castillo, mientras que la segunda sigue recta por la mítica calle de la Estafeta, en sentido contrario al recorrido de los sanfermines.

Tierra en La Taconera

Esta segunda vuelta tiene unas pequeñas variaciones que la hacen mucho más atractiva. Para empezar, este primer kilómetro de la segunda vuelta callejea por el casco antiguo de la ciudad, por calles más estrechas, con más giros y con mucho más turista. La calle Mercaderes, junto al Ayuntamiento, San Saturnino,y la bajada por la calle Joaquín Jarauta son algunos de los tramos de este recorrido. Otra novedad en relación con la primera vuelta es que pasaremos por un pequeño tramo de las murallas de la ciudad, la parte más alta que da al río Arga. También como novedad, cambiaremos la acera de las murallas por la tierra del Parque de la Taconera, un recinto en cuyos fosos puedes encontrar desde pavos reales y hasta una manada de ciervos.

Tras recorrer los escasos 300 metros del parque de la Taconera, que se hacen muy cortos, enlazaremos de nuevo con el recorrido de a primera vuelta a la altura de la Avenida de Pío XII y que se encontraba a escasos 700 metros de la salida. En el kilómetro 15,5 se produce la segunda variación en esta segunda vuelta, pues en la avenida de Sancho el Fuerte, en vez de girar en la glorieta de Fuente del Hierro, seguiremos rectos para tomar la calle Esquiroz y luego la calle Vuelta del Castillo, que nos permitirá rodear y contemplar algo más la Ciudadela.

El callejeo por las calles Monasterio de Urdax y otra vez por la calle Vuelta del Castillo nos devolverá, antes de llegar al kilómetro 17, a la Avenida Pío XX para enlazar con el recorrido de la primera vuelta que bordeaba la Ciudadela. Hasta el final no hay nuevas variaciones y a la altura del tramo de Telefónica, tras dejar atrás la Plaza de Toros, tomaremos la calle del Duque de Ahumada, luego la avenida de Carlos el Noble y alcanzaremos la meta situada en la Plaza del Castillo, con los inconfundibles toldos del Café Iruña donde quizá Hemingway gestó su homenaje a Pamplona y a los sanfermines de su fiesta.

Alejandra Arribas, ganadora de la media. Fotos: Navarra.com
Alejandra Arribas, ganadora de la media. Foto: Navarra.com

Las variaciones de esta segunda vuelta nos saben a poco y quizá en el futuro el recorrido debería realizar algún tramo por otros puntos emblemáticos de la ciudad. Entre ellos estarían la parte de la muralla que va del parque de la Taconera a los Corrales de Santo Domingo, desde donde cada año arrancan los encierros. Luego enfilaríamos la subida de la calle de Santo Domingo, con su hornacina donde descansa la famosa imagen de San Fermín y a la que se encomiendan y cantan los mozos antes de cada encierro. O quizá también debería transcurrir por el paseo del Redín hasta el Mirador del Caballo Blanco y la Ronda del Obispo Barbazán, con tramos muy atractivos, camino del Frontón Labrit. O recorrer y atravesar la Ciudadela o pasar también junto a la Catedral.

Aunque es complicado conjugar estos tramos y más en una prueba a dos vueltas, quizá con un poquito más de implicación del consistorio de la ciudad, la media podría hacerse más turística, con una mayor ambientación, aunque su perfil sería bastante más duro que el actual.

Completo avituallamiento final. Foto: Beste Iruña
Completo avituallamiento final. Foto: Beste Iruña

Por lo que respecta a las dos carreras, valederas ambas para conocer al campeón de la región, Miguel Aristu fue el más rápido, seguido de su compañero de club David Palomo, mientras que el gipuzkoano Ritxard Fernández concluyó tercero. En la categoría femenina, Alejandra Arribas se impuso a Marta Malón e Inma Sainz.

En el 10.000, tras el error que perjudicó a Javier Nagore, Aitor Etxeberria fue primero. Los dos hicieron todo el recorrido en cabeza acompañados por el ganador de la media. Óscar Primo concluyó segundo y Peio López fue tercero. Ana Llorens se impuso en categoría femenina por escasos cinco segundos de ventaja sobre Ana Gayarre, mientras que Marina Vicente concluyó tercera.

Los fisios tampoco faltaron. Foto: Beste Iruña
Los fisios tampoco faltaron. Foto: Beste Iruña

Avituallamientos intermedios correctos, incluso con geles en la segunda vuelta y en meta -algo reservado sólo a maratones-, y un generoso avituallamiento final con bastante fruta (plátano y naranja), refrescos, bebida isotónica, agua y bollería. Voluntarios que animan, fisioterapeutas en meta, charanga y batucada que animaron el paso de los corredores y castillos hinchables en meta gratuitos para los más pequeños. En definitiva, y al margen de unos errores que la organización seguro que subsanará, se trata de una excusa perfecta para dejarse caer por Pamplona.

cartelFicha técnica
Carrera: XXXV Media Maratón Ciudad de Pamplona Intersport 2016, II Memorial Itziar Lazurtegui y Carrera Popular 10 Km
Fecha: 8 de mayo de 2016
Lugar: Pamplona
Distancia: 21,097 Km
Hora: 10:00
Precio: 18€ y 12€
Organiza: Beste Iruña Atletismo Taldea
Participantes: 631 en la media y 512 en la carrera 10 Km
Clasificaciones y fotos: Beste Iruña y LaMediaPamplona.esNavarra.com y Diario de Navarra
Vídeo resumen: Beste Iruña

Por Amahudi

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