Villaretrail 2018: Barrancos y montañas en Villarejo de Salvanés

La localidad madrileña de Villarejo de Salvanés, al sureste de la Comunidad de Madrid, celebró el pasado 25 de febrero de 2018 su primer trail o carrera de montaña Villaretrail. Una prueba que transcurre en un entorno singular, entre barrancos y cerros, con una organización que ha puesto el listón muy alto en esta primera edición. Los amantes de las carreras familiares, del trail y de los que quieran pasar un día en un pueblo con su encanto tienen ya una cita fija en su calendario.

Para quien haya pasado cerca de Villarejo de Salvanés, quizá lo que más llame su atención sea la fábrica de galletas Cuétara, pegadita a la autovía A-3, y que da empleo a más de 400 trabajadores. Pero Villarejo de Salvanés es bastante más. Se trata de un pueblo moderno, que aún mantiene algunas joyas de su época medieval. La más importante, sin duda, su Torre del Homenaje, que se alza sobre la amplia Plaza de la Constitución. Esta torre es lo único que perdura del antiguo sistema defensivo que protegía el paso por el antiguo Camino de Toledo y la Senda Galiana, la calzada romana que unía la Galia e Hispania.

Pero además, esta localidad de algo más de 7.000 habitantes, que multiplica su población en los meses estivales, tiene también otros restos del medievo tardío. Entre ellos figura la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, el Santuario de Nuestra Señora de la Victoria y la Casa de la Tercia. Cuenta igualmente con el yacimiento arqueológico de Santa María, con restos de la  Edad de Bronce, de la época romana y de la ocupación islámica. Incluso dispone del primer Museo del Cine para profesionales en España, creado sobre la amplia colección del cinéfilo Juan Carlos Jiménez.

Enclavado en la comarca de las Vegas, Villarejo de Salvanés se sitúa entre los ríos Tajo y Tajuña. El municipio cuenta con numerosos cerros y barrancos por los que circulaban arroyos y ríos, hoy secos, que le hacen un emplazamiento indicado para la celebración de una carrera de montaña. Y éso es lo que debieron pensar los organizadores de esta prueba, el Club Running Villarejo y el ayuntamiento de la localidad. Ambos, junto con la ayuda de clubes locales como el TrailMont Salvanés, Club MTB Peñas Gordas, Peña MTB Las Morlakas y la Asociación Deportiva Canteros VS, han ideado una prueba que tiene pinta de perpetuarse en el calendario madrileño.

Cuatro pruebas simultáneas

El Villaretrail es una carrera hecha por y para corredores. Para empezar trata de enganchar al mayor número de participantes, independientemente de su edad y condición física. Para ello ofrece un trail largo de 20 kilómetros y una prueba más corta de 10 kilómetros para los que prefieran correr. Pero también cuenta con una marcha senderista que sigue el mismo recorrido que la carrera corta. Y si quieres, también puedes correr la carrera corta con tu perro. Si por el contrario prefieres esperar, puedes hacerlo en su amplia plaza central o en cualquiera de su terrazas.

Su precio de inscripción es de lo más económico: entre 7,5 y 10 €. A cambio ofrece una bolsa de corredor sin camiseta técnica, pero que incluye un cinturón de trail par llevar dos botellas. Destaca también su avituallamiento final, que incluye un delicioso plato de huevos rotos con patatas y jamón serrano acompañado de cerveza o refresco. Ofrece igualmente la posibilidad de visitar de forma gratuita los principales monumentos de la ciudad. El aparcamiento tampoco es un problema, pues se aparca bien en las calles aledañas y además cuenta junto a la salida con el amplio parking de la principal cadena de supermercado del país. El Villaretrail tiene buenos avituallamientos intermedios, con vasos de agua, refrescos, gominolas, frutos secos y fruta partida (naranja y plátano). Además, dispone de duchas en un polideportivo cercano, aunque parece que el agua caliente no funcionó.

El recorrido está perfectamente señalizado, con voluntarios en puntos estratégicos, por lo que es difícil perderse. El único fallo quizá, fue no poner algún cartel donde los dos recorridos se separaban y que hizo que algún corredor se despistara, a pesar de que había una marca en el suelo. Este punto coincidía con un avituallamiento donde los dos voluntarios que había no tenían manos suficientes para atender e indicar simultáneamente a los corredores cuando estos venían en grupo.

A pesar de que la localidad no tiene montañas, sí cuenta con numerosos cerros y sobre todo arroyos y barrancos, que hacen de la prueba un continuo sube y baja. Su desnivel positivo acumulado ronda los 550 metros, con algunas rampas que superan el 15%. Siete de sus casi 20 kilómetros superan el 4% de desnivel, con casi dos kilómetros acumulados con rampas por encima del 10%.

Para iniciarse en las carreras de montaña

El Villaretrail es una prueba recomendable para aquellos que quieran iniciarse en el mundo del trail, pues no tiene un recorrido técnico y no requiere calzado especial. Casi todo su trazado discurre por amplios caminos de tierra, que contribuyen a suavizar alguna de sus numerosas cuestas. Una de la partes más bonitas de su recorrido, algo más técnica, transcurre por el cauce de un río seco, por una estrecha senda repleta de piedras de todos los tamaños, con dos paredes de piedra a ambos lados que conforman un pequeño desfiladero.

El Villaretrail parte de la amplia plaza de la Constitución, presidida por la Torre del Homenaje, donde se recogen los dorsales -sin chip- y se ubica la meta. Primero salen los corredores y senderistas. Unos minutos después los participantes del canicross. Tras una primeros metros de bajada, el primer repecho emerge en la calle Cañuelo, con 400 metros de subida sobre asfalto, con un desnivel por encima del 4%.

Continúa después por el camino de la Heredad, hasta que éste se bifurca y la carrera toma el de la izquierda. A partir de aquí, el itinerario transcurre por anchos caminos de tierra en muy buen estado, que sólo abandonará  en los cerca de 3,5 kilómetros que discurren por sendas y en el último kilómetro de regreso al asfalto de Villarejo.

Después de una larga bajada, encontramos la primera subida en tierra que se prolongará durante otros 400 metros, con una pendiente media que roza el 6%. Otra kilométrica bajada nos llevará, a la altura del kilómetro 3,2 a la primera cuesta importante de este trail. Casi un kilómetro de subida al 6%, pero con unos últimos 300 metros con un desnivel medio del 9%, con rampas que oscilan entre el 10 y el 12%.

En el kilómetro 4,7, una nueva bajada nos llevará al camino de Salana, decorada con un nuevo repecho de unos 500 metros, con una pendiente del 7,5%. Tras coronar esta subida, 200 metros después encontraremos la siguiente. Se trata de una cuesta algo más dura, con otros 400 metros, pero con una pendiente media del 11% y con alguna rampa que llega al 15%.

En fila de a uno por el Barranco de la Solapa

En el kilómetro 6,5, el trazado del Villaretrail abandona el camino y toma una estrecha senda que pondrá a los corredores en fila de a uno y que nos llevará por el barranco de la Solapa hasta prácticamente el kilómetro 8. La senda transcurre por el antiguo cauce de un río, esquivando piedras, desniveles y matorrales. Sin duda es uno de los tramos más trail de la prueba.

Pasado el barranco, la senda se van ensanchado, llega a campo abierto, y en el kilómetro 8 vuelve a regresar al camino de tierra, en este caso llamado camino de Tamboril de la Marquesa. Nada más pisar este camino nos espera una subida de 700 metros, con un desnivel medio del 11% y con rampas que alcanzan el 15%. A continuación nos espera uno de los tramos más rápidos de Villaretrail, con casi dos kilómetros de suave descenso por amplios caminos de tierra firme.

En el kilómetro 11 aguarda otra de las subidas largas de esta prueba, con casi un kilómetro, un desnivel medio del 11% y rampas que alcanzan el 15%. En el kilómetro 12,5 la prueba abandona por segunda vez los caminos de tierra y toma la senda del Arroyo de Valdelava durante algo más de dos kilómetros. Es un trazado similar al de la senda anterior, pero en ligero ascenso, repleto de toboganes, y en los que el corredor deberá sortear piedras de diferentes tamaños y matorrales, que ofrecen un recorrido intenso pero muy atractivo.

Entre el kilómetro 13 y el 16 el trazado pica continuamente hacia arriba. No es una subida dura, tiene algunas zonas de descanso, y el desnivel medio ronda el 4,7%. No obstante en su parte final cuenta con cerca de 500 metros algo más duros, con varias rampas por encima del 10%. Superado el kilómetro 16 la prueba se suaviza bastante. Encontraremos algún que otro repecho, muy corto, pero principalmente tramos de llano o de suave bajada. Una parte final que se hace más amena, pues los primeros corredores se irán encontrando con los senderistas. Cerca del kilómetro 18 regresaremos al asfalto para callejear por Villarejo de Salvanés y tomar la calle de la Cruz para encontrar la meta y degustar ese merecido plato de huevos rotos con patatas y jamón.

Ganó el todoterreno Isidoro León Sánchez

En la prueba larga del Villaretrail, con 102 participantes (15 mujeres), el ganador fue Isidoro León Sánchez (Villarejo de Salvanés, 1974), con un tiempo de 1:25:38. Este atleta local es un todoterreno, triple campeón de España de veteranos de la milla (2010, 2012 y 2014), capaz de ganar carreras en una pista de atletismo, en asfalto, un cross o una prueba de montaña. José Manuel García Díaz (1:27:35) y Javier Sánchez Álvarez Arenas (1:29:23) completaron el podio.

En categoría femenina el triunfo fue para Marta Laserna Torrecillas (1:50:25), segunda hace sólo unos meses en el Trail Ruta del Cobre de Villanueva del Pardillo. María Victoria Alonso Ayuso (1:52:19) terminó segunda, mientras que Beatriz López Sanz (1:55:52) concluyó tercera.

En el trail corto finalizaron la carrera 113 corredores (con 39 mujeres). Miguel Ángel Garnacho Ayuso (41:34) fue el más rápido por delante de Iván Sánchez Gómez-Escalonilla (44:28) y David Alberto García (46:00). La victoria entre las féminas fue para Claudia Barbero García-Fraile (58:34) quien entró de la mano de su compañera de equipo Arantxa Camacho Belinchón. Victoria Checa (1:01:59) finalizó tercera. En el canicross el mejor de los cinco participantes fue Moíses Díaz, mientras que la marcha senderista no competitiva contó con 66 participantes, con mayoría de féminas (41).

Para más información, fotos y clasificaciones puedes visitar la página de Facebook del Club Running Villarejo.

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