¿Qué necesitas saber antes de empezar a correr?

Si has llegado hasta aquí has decidido introducir el running en tu rutina semanal. Has sopesado los pros y los contras y has elegido que lo vas a intentar por los beneficios que ofrece. Sin embargo, antes de calzarte las zapatillas tienes que hacer una cosa más: debes encontrar un motivo a corto o medio plazo al que te agarres cuando uno de estos días la pereza de nuevo llame a tu puerta.

Motivos como estar en forma, mejorar tu salud o adelgazar son objetivos demasiado distantes en el tiempo. Necesitamos algo más concreto. Desafortunadamente no somos como Rocky Balboa y no tenemos que salir a correr para estar en forma de cara al combate por el título de los pesos pesados, por lo que tenemos que buscar un objetivo más mundano.

 

Objetivos cercanos

Lo ideal es buscar un objetivo a uno o dos meses vistas, de forma que nos obligue a salir a correr un determinado número de días para llegar a él. Puede ser alcanzar un determinado peso, algo en lo que nos puede ayudar el running, pero que siempre deberemos planificar con un nutricionista, porque por mucho que corras si luego comes poco o mal, tu salud se puede resentir.

Puede ser también lograr un resultado concreto, ya sea correr un determinado número de kilómetros o lograr un determinado tiempo. Aquí, las carreras populares pueden ser de gran ayuda porque nos obligan a un compromiso de asistencia y a ser constantes en nuestro entrenamiento semanal para evitar no sentirnos frustrados ese día. El consejo es que busques ese objetivo, que deberás renovar cada uno o dos meses, para que tu motivación para salir a correr no decaiga.

 

Constancia y flexibilidad

Una vez elegido ese objetivo, y antes de planificar cómo será nuestro entrenamiento, debemos tener claro qué días y en qué horarios saldremos a correr cada semana. Debe ser un calendario semanal flexible, pero que debamos cumplir. Tenemos que analizar nuestra agenda y compromisos (trabajo, estudio, familia, amigos, tiempo de ocio, etc.) y encontrar al menos, si es que somos nuevos en ésto, tres días a la semana como mínimo en los que saldremos a correr.

También hay que tener claro qué parte de nuestra rutina es innegociable y cuál no. Tenemos que tener claro cuáles serán esos tres días y guardarnos posibles alternativas por si uno de esos días no podemos. De ahí que nuestra planificación sea semanal y que a la semana cumplamos los objetivos marcados de nuestro plan de entrenamiento.

 

Planifica tu rutina

Lo ideal es elaborar un calendario, en un excel, access, o llevar un diario escrito para los más nostálgicos. Al inicio de cada semana marcaremos nuestro plan semanal y también si lo hemos cumplido o no. Hay que ser flexibles, pero constantes. Si uno de los días marcados no puedes salir a correr por causa mayor (trabajo, compromisos familiares, condiciones climatológicas muy adversas, etc.) no pasa nada. Pero si no sales a correr porque crees estar cansado o no te apetece, toda tu planificación empezará a debilitarse. Sentado o tumbado en un sillón se está más cómodo, el problema es que quizá dentro de unos años será imposible despegarte de él.

Por cierto, como curiosidad, según un estudio realizado por el periodista Dan McQuade, de The Philadelphia Post, basándose en las escenas de la segunda entrega de la película, Rocky recorría cada mañana 49,3 Km. Esta brutal distancia terminaba con el famoso sprint ascendiendo la escalinata del Museo de Arte de Filadelfia. Casi nada. Sin duda fue uno de los precursores del ultrafondo.

Una rutina requiere una buena planificación:

  • Hay que buscar un objetivo cercano, que se renovará o modificará cada cierto tiempo.
  • Hay que planificar un calendario semanal que deberá ser flexible en función de nuestras obligaciones.
  • Debemos ser constantes y comprometernos con nuestra rutina semanal.

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