Ultra Sierra Nevada 2019: De la Alhambra de Granada a la cima del Veleta

Ultra Sierra Nevada 2019. Fotos de la crónica: Terraincognita

El Ultra Sierra Nevada celebró el pasado 13 de julio de 2019 su sexta edición. Un evento que recorre el Parque Natural de Sierra Nevada, en Granada, y que incluye tres carreras de montaña de larga distancia. Así ofrece recorridos de 40 (maratón), 62 (trail) y 100 kilómetros (ultra).

Las tres pruebas del Ultra Sierra Nevada parten de tres escenarios distintos: Granada, Beas y Quéntar. Comparten parte de su trazado y confluyen en la meta situada en la estación de esquí de Pradollano, a más de 2.000 metros de altitud. A escasa distancia se sitúan dos de las tres cumbres más altas de la península: el Mulhacén (3.479 metros) y el Veleta (3.396 metros).

En estos seis años el Ultra Sierra Nevada se ha convertido en una prueba de referencia en el mundo del trail running. Cada año asisten cerca de un millar de corredores repartidos entre sus tres modalidades. Entre sus participantes también figuran primeros espadas del trail nacional e internacional. Este año se encontraban en sus diferentes salidas Gemma Arenas, Agustín Luján, Víctor Pimentel, los hermanos Miguel y Roberto Heras y la portuguesa Ester Alves, entre otros.

La prueba granadina era además este año la quinta parada del circuito de carreras de montaña Spain Ultra Cup. La distancia ultra puntuaba para la modalidad XL y la distancia trail para la modalidad M.

La ciudad de Granada, con su legado y patrimonio tanto monumental como gastronómico, es sin duda uno de los principales reclamos que tiene este evento. Organizado por la empresa TerraIncognita Sport, el Ultra Sierra Nevada es la excusa perfecta para visitar Granada. Pasear por su Alhambra, su jardín del Generalife y su Albaicín y degustar también sus copiosas tapas y raciones en los numerosos bares y restaurantes de sus callejuelas.

Buena organización para un evento complejo

A la dificultad del recorrido del Ultra Sierra Nevada, con más de 20 kilómetros por encima de los 2.000 metros en el caso del recorrido largo, hay que sumar el calor del mes de julio. No obstante la altitud y la sierra ayudan a rebajar esa sensación térmica.

En cuanto a su organización, se trata de una carrera bien señalizada, con la complejidad que lleva ubicar tres salidas en tres municipios distintos. El Ultra Sierra Nevada dispone además de avituallamientos tanto intermedios como final muy completos. Ofrece duchas y aseos en la meta de Pradollano y la posibilidad de seguir la carrera de manera online. Los dorsales para las tres pruebas se pueden recoger primero en Pradollano, o después en Granada, e incluso en cualquiera de las tres salidas previa justificación.

Entre los obsequios a los corredores figuran dos camisetas, una técnica y otra de finisher, acompañada por una medalla para todos los que crucen la meta de Pradollano. Los participantes tienen también la posibilidad de contratar el transporte hasta cualquiera de la tres salidas, desde Granada y Pradollano -previo pago-. Una vez en meta, el traslado es gratuito hasta Granada, con parada en Quéntar, por si algún corredor del maratón estacionó allí el coche. Además, los acompañantes disponen de un autobús que les lleva a la meta de Pradollano desde Granada y luego les trae de vuelta a la ciudad nazarí. Tiene un coste de 10€ por persona, siendo gratuito para los menores de 14 años.

En resumen, el Ultra Sierra Nevada cumple con todos los servicios necesarios que demanda el corredor. Por poner un pero, quizá sería más conveniente situar la feria del corredor el Granada en lugar de Pradollano. Aunque supongo que esta elección dependerá del número de corredores alojados en cada ubicación.

Análisis del maratón de Sierra Nevada

En el caso de la maratón del Ultra Sierra Nevada, la prueba en la que participamos y que se incorporó a esta fiesta en el año 2016 -en 2015 lo hizo la distancia trail-, tiene su salida en la localidad de Quéntar, a escasos 20 kilómetros de Granada.

Aunque uno se puede desplazar en coche desde de la ciudad nazarí a la salida del maratón, como antes mencionábamos, la organización pone a disposición de los corredores un autobús hasta la salida. Concluida la carrera, desde la meta de Pradollano los autobuses son gratuitos, haciendo parada también en Quéntar.

En esta localidad se encuentra además un avituallamiento intermedio -el cuarto del ultra (km. 47) y el segundo trail (km. 27)- donde los corredores del maratón podrán tomarse un café o cualquier otra vianda antes de emprender la salida.

Por lo que respecta al recorrido, el perfil del maratón del Ultra Sierra Nevada no es excesivamente técnico en comparación con otras pruebas de distancias similares. Su peculiaridad, al igual que sucede con las otras dos distancias, es que acumula muchos más kilómetros de subida que de bajada. Así ,el desnivel positivo del maratón alcanza los 2.730 metros, mientras que su desnivel negativo se queda en 1.450 metros. Los senderos y las pistas son los grandes protagonistas de su trazado, aunque la prueba también acumula bastantes kilómetros por el asfalto de calles, caminos y carreteras.

Tras la madrugadora salida (7:00) en la plaza mayor de Quéntar, los primeros metros del maratón discurren por el asfalto de las calles de pequeña y blanca localidad. Algo más de 800 metros de rápido descenso, que darán paso a continuación a una ancha carretera de tierra por la que llanearemos durante algo más de un kilómetro.

Primera subida por un sendero estrecho

En este tramo, los que quieran ir en cabeza deberán ir ganando posiciones. A continuación llegará un estrecho sendero, que empieza a subir montaña arriba y pondrá a los corredores en fila de a uno, por lo que será complicado adelantar.

Esta primera subida (km. 1,8) consta de un largo kilómetro por un estrecho e irregular sendero en sus inicios. Su pendiente media llega al 20% y cuenta con rampas que rozan el 40% de desnivel. Superado este primer escollo, abandonaremos este sendero. Entre los kilómetros 3 y 4,7 la carrera discurre por una ancha pista de tierra, que alterna bajadas y tramos llanos donde se puede correr a ritmos altos.

A continuación, tras este breve descanso, el trazado enfila la subida al Alto de los Jarales, en dirección a la localidad de Güéjar Sierra. Esta parte incluye unas cuantas rampas duras al principio, más o menos hasta el kilómetro seis y medio. Discurre por un sendero ancho y un firme irregular y, a medida que avanzamos, la pendiente se irá suavizando. Esta ascensión consta de algo más de tres kilómetros con un desnivel medio que supera el 14%. Tiene igualmente alguna rampa exigente que llega al 40%.

Tras este segundo obstáculo, la carrera vuelve a darnos un segundo respiro. Enlazaremos una rápida bajada que transcurre por un sendero bastante limpio y que se prolongará entre los kilómetros 7,8 y 9,6. El trazado del maratón regresará de nuevo al asfalto, por una carretera en ligero ascenso que nos llevará al primer avituallamiento intermedio. Se sitúa en la Fuente de la Teja (kilómetro 11,4), junto al nacimiento del río Darro.

Del Alto de El Calar a Güéjar Sierra

Después del avituallamiento, y tras unos metros en asfalto, regresamos a un ancho e irregular sendero, a cielo abierto en dirección al Alto de El Calar. Se trata de cuatro kilómetros de ascensión (del 11,7 al 15,6), con un desnivel medio que roza el 15%. Una subida que, además de por la pendiente, se endurece porque el sol empieza a calentar y la ascensión discurre por una zona de monte abierto.

Coronado el Alto de El Calar (1.866 metros), prácticamente los siguientes casi ocho kilómetros serán de descenso, con algún que otro tramo llano y tobogán, que nos llevarán hasta la localidad de Güéjar Sierra. Esta bajada, sin demasiadas dificultades técnicas y bastante corrible, discurre por senderos. A medida que nos acercamos a lo localidad, tocaremos de nuevo asfalto, con alguna rampa negativa bastante pronunciada, de esas que castigan la musculatura posterior.

En las calles de este bonito pueblo de casas blancas encontraremos además de alguna que otra sombra numerosas fuentes para refrescarnos. A continuación llegaremos al polideportivo donde se ubica el segundo avituallamiento del maratón (km. 23,6) y quizá el más emotivo de todos. Se trata del conocido CP6 (control de paso número 6), que rinde homenaje a David Calabuig Kala, o lo que es lo mismo, Soy Montaña, al que dedicamos en este otro artículo también nuestro pequeño homenaje.

Tras este segundo avituallamiento recorreremos algo más de un kilómetro y medio por tramos de asfalto. Lo haremos resguardados por la sombra y la vegetación cercana al río Genil, que bordearemos para luego cruzarlo. Antes de llegar al sendero, a la altura del kilómetro 26, empezaremos la ascensión reina del maratón. También lo es del trail, pues a los participantes del ultra les queda aún la temible subida al Veleta. La ascensión hasta la estación de esquí de Pradollano incluye más de 13 kilómetros de subida al 9% de desnivel medio.

La larga ascensión hacia Pradollano

Esta larga subida se divide en varios tramos. Desde Güéjar Sierra hasta el siguiente avituallamiento, situado en el área recreativa de El Dornajo, nos aguardan casi 4,5 kilómetros de ascensión, con rampas que superan el 36%. Tras dejar atrás la carretera de asfalto, el recorrido discurre por estrechos senderos, en su mayoría protegidos por el bosque y con numerosos riachuelos para refrescarse. Se trata de un terreno irregular, que sube, llanea e incluso baja por momentos por lo que es complicado mantener un ritmo constante.

La gran dificultad de este tramo, y quizá de toda la carrera, aguarda superado el kilómetro 27,5, donde nos esperan las temibles Zetas. Una subida de no más de 600 metros, que zigzaguea a campo abierto sin sombra alguna, con una pendiente media que supera el 28%. Conviene llegar a este punto con líquidos en la reserva porque el calor, la sequedad del terreno y la pendiente suelen hacer estragos. Antes de llegar al esperado avituallamiento de El Dornajo nos aguarda aún un tramo de subida por caminos de asfalto y senderos.

Quizá la subida más complicada sea la de Las Zetas, aunque la más larga nos espera tras dejar atrás el avituallamiento de El Dornajo, ya en pleno asfalto. No es una subida pronunciada, pues apenas llega al 5% de desnivel medio, pero psicológicamente es de las que hacen mucho daño. Porque durante los siguientes siete kilómetros, hasta el avituallamiento pasado el desvío hacia el Jardín Botánico, sólo veremos las largas rectas del asfalto de la carretera A-395 que va hasta Pradollano. La carrera discurre por el arcén derecho de esta vía, con los corredores en hilera, y con una visión permanente de asfalto y más asfalto.

Del asfalto al bosque

Esta larga penitencia para un corredor de montaña llegará hasta el kilómetro 35,7. Tras dejar atrás el último avituallamiento intermedio de este maratón (también del trail), y cuando se observa ya Pradollano, cruzaremos al arcén izquierdo para regresar al monte. Lo haremos por una empinada pista de tierra que luego se transformará en un agradable sendero estrecho por el bosque, muy corrible, y con escaso desnivel. Serán algo más de tres kilómetros con una pendiente media que apenas supera el 4%. El sendero nos conducirá de nuevo al asfalto para subir por la parte de atrás de la estación de esquí hasta legar a la esperada meta de Pradollano.

Veleta, un exigente kilómetro vertical para el ultra

En cuanto a los otros dos recorridos, en el caso de la distancia trail, con salida en la localidad de Beas, los kilómetros del maratón serán su parte final, pues previamente los corredores habrán completado cerca de 25 kilómetros, casi nada, con la subida a las Lomas del Tajo del Agarradero como principal dificultad.

Por su parte, los que se enfrenten al ultra deberán completar antes los 24 kilómetros nocturnos que separan Granada de Beas. En esta ciudad se unirán al trazado del trail y, tras completar sus 62 kilómetros (más los 24 kilómetros desde Granada), tomarán un desvío en Pradollano, a escasos metros de la meta, para enfilar la complicada subida a los 3.100 metros del pico Veleta para luego bajar de nuevo hasta Pradollano.

Aunque sobre el papel son poco más de 12 kilómetros, la enorme dificultad estriba en que deberán salvar un kilómetro vertical en poco más de cinco kilómetros de recorrido. Lo harán a monte abierto, sin una sombra para protegerse del calor y con más de 88 kilómetros ya en su mochila.

Victoria compartida de Marián Priadka y Miguel Heras

En la prueba reina, el ultra de Sierra Nevada, un total de 158 corredores (19 mujeres) lograron completar esta exigente prueba de 100 kilómetros y un desnivel positivo acumulado de 6.060 metros.

El eslovaco Marián Priadka (12:21:47) y el gran favorito y recordman de la prueba, el bejarano Miguel Ángel Heras (12:21:48) -doble ganador en 2017 y 2018-, entraron de la mano en meta tras completar juntos gran parte del recorrido. Apenas cruzaron un par de gestos y palabras, pues como relataba Miguel Ángel en meta, el eslovaco sólo hablaba su propio idioma.

Ángel Jábega Murado completó el podio (13:05:26) del ultra. Los tres corredores se beneficiaron de la retirada en la primera parte de la prueba de otros dos aspirantes a la victoria final. Así, tanto Salva Olivas como Agustín Luján tuvieron que retirarse por molestias en los isquios y un severo dolor de cabeza, respectivamente.

Esther Fernández regresa al ultra con victoria

En féminas, Esther Fernández González se llevó el triunfo del utra de Sierra Nevada (14:54:44). La canaria se aprovechó del abandono de la principal favorita para lograr la victoria, la campeona del mundo de trail running Gemma Arenas. La corredora manchega lideró la prueba mientras estuvo en carrera, pero se desorientó sobre el kilómetro 84. Decidió abandonar tras perder más de 50 minutos, a pesar de que sólo le restaban unos 16 kilómetros para terminar el ultra.

De este modo, Esther Fernández se hacía con una victoria en su regreso a la distancia, pues llevaba cinco años sin competir en un ultra. La rumana Ana Cristina Constantin logró el segundo puesto (17:12:18) mientras que la peruana Marta Ccorahua Huallpa finalizó tercera (17:54:44).

Mario Olmedo y Eva Mesado, ganadores del trail

En el trail, la prueba de 62,7 kilómetros y un desnivel positivo acumulado de 3.710 metros, el triunfo fue para el granadino Mario Olmedo Sancha (6:25:10). El canario Alejandro Mayor Guzmán fue segundo (6:30:31) y Francisco Mendoza Guil concluyó tercero (7:00:58). Víctor Pimentel, ganador de la edición de 2018, concluyó quinto. La catalana Eva Mesado Ortiz se llevó el triunfo en categoría femenina (7:33:27), seguida de Amanda Martín Cebrián (8:29:55) y Ioana Petenchi Petenchi (8:37:57). Un total de 201 corredores lograron completar el trail.

Ester Alves, cuatro de cuatro en el maratón

Por último, en el maratón, con 357 corredores llegados a meta, el canario Efrén Segundo Quesada se llevó la victoria (3:55:47). Lo hizo por delante de Andrés Viedma Muñoz (4:00:48) y uno de los principales favoritos, el exciclista Roberto Heras Hernández (4:04:12), ganador en 2018 y poseedor del récord de la prueba.

En féminas hubo doblete portugués. Ester Alves Alves logró su cuarto triunfo consecutivo (5:07:29), entrando en la meta de la mano de su compatriota Joana Esperançao (5:07:30). La extremeña Eva Sayago Zambrano completó el podio (5:18:02).

Para más información del Utra Sierra Nevada 2019, clasificaciones y una amplia galería de imágenes del evento -como las que se incluyen en esta crónica realizadas por los fotógrafos de Terraincognita- puedes visitar su página web, su página de facebook o su cuenta de twitter.

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