Trail Maratón del Lobo 2018: El cachorro se hace mayor

La localidad segoviana de Cerezo de Arriba acogió el pasado 5 de agosto de 2018 la tercera edición del Trail Maratón del Lobo. Una cita que cada año sigue creciendo y mejorando sus posibles carencias. Y lo hizo a pesar de que este año estuvo marcada por la suspensión de una de sus dos pruebas, la maratón, debido a la ola de calor y a la imposibilidad de la organización de avituallar y poder asistir a los corredores ante cualquier contratiempo.

En la provincia de Segovia no abundan las carreras de montaña. Algo que llama la atención, pues por sus límites pasan las sierras de Ayllón y Guadarrama, que albergan interesantes cumbres por encima de los 2.000 metros como Peñalara, Peña Cebollera -llamada también el Pico de las Tres Provincias-, el Pico del Lobo o El Nevero. Apenas se celebran en todo el año media docena de pruebas. Salvo las dos citas que parten de La Granja de San Ildefonso (K-22 Peñalara y Peñalara Trail & Vertical) el resto de carreras de montaña no superan las cinco ediciones.

Algunas otras pruebas lo han intentado, pero no han logrado sobrevivir más de una edición, entre otras razones por la dificultad para atraer corredores. Conviene recordar que Segovia es una de las diez provincias más despobladas de España. Sus vecinas Guadalajara, Soria y Ávila también figuran en este top ten. Conseguir un centenar de participantes en una carrera en la provincia de Segovia es una gran gesta, aunque apenas sirva para cubrir gastos. De ahí que la mayoría de pruebas tengan que nutrirse principalmente de corredores de la Comunidad de Madrid. Es el caso también del Trail Maratón del Lobo, en cuya tercera edición seis de cada 10 corredores procedían de la región madrileña.

Pensando en el corredor

Cerquita de la capital, quizá carreras como el Trail Maratón del Lobo y otras pruebas segovianas no bajarían del medio millar de participantes. Ofrece todo lo que un corredor espera al alejarse del asfalto y optar por la montaña. Buena organización, un trato excelente, un recorrido exigente, pero donde se puede correr si te van bien las piernas, y un excelente punto final con barra libre de líquidos y sólidos. Y luego, como remate, el corredor y sus acompañantes, pueden disfrutar de forma gratuita de la piscina de la localidad.

Los números no engañan y el Trail Maratón del Lobo, en el caso de su carrera corta, su media maratón, ha ido creciendo en número de corredores. Los 77 de su primera edición se convirtieron en 91 el pasado año y llegaron hasta los 118 en su última entrega. Tiene mérito, a pesar de ese mencionado entorno despoblado y de que nos encontramos en pleno mes de agosto.

Maratón suspendido por el calor

Sin duda, parte del aumento de corredores se debió a la suspensión del maratón, comunicado varios días antes, debido a la ola de calor y a la imposibilidad de que los vehículos de motor, encargados de avituallar y atender en caso de emergencia a los corredores, pudieran acceder a determinados puntos del monte. Una decisión acertada, teniendo en cuenta que en la salida, a las nueve de la mañana, la temperatura superaba los 27º.

Otra de las razones que también contribuyen al éxito de la prueba es que la organización escucha al corredor y poco a poco va subsanando los posibles fallos. En las dos primeras ediciones se echó en falta algún avituallamiento líquido más, sobre todo en los últimos kilómetros cuando el corredor abandonaba la protección del bosque y se ponía por sombrero temperaturas que rozaban los 40º. En la segunda edición se cambiaron esos kilómetros finales alargando la protección del bosque.

En esta tercera entrega inicialmente se iba a instalar un avituallamiento más, para asistir a los corredores en pleno cortafuegos tanto en subida (km 7) y bajada (km 13). Sin embargo, la suspensión del maratón finalmente hizo que la organización ampliase aún más el número de avituallamientos, incorporando dos más en los kilómetros 16 y 19. Este último avituallmiento quizá era el que más demandaba la carrera porque se encuentra situado en el tramo donde el sol más aprieta y antes de la única subida que resta.

Otros cambios llamativos en esta tercera entrega fueron la utilización del dorsal chip en lugar de la pulsera, más cómodo para corredores. Se mantiene el aparcamiento a la entrada del pueblo, las duchas en la piscina municipal, la camiseta técnica similar a la de la segunda entrega y la ya mítica mujer que en plena subida por el monte anima a los corredores con la música de su móvil a todo volumen. Este año se disculpó porque sólo sonaba Despacito, una canción poco apropiada para una carrera.

Depa, speaker de lujo en el Trail Maratón del Lobo

Y otra de las novedades fue la presencia de Juan Antonio de Pablo Depa, corredor de montaña, periodista y director de la revista Trail Run y sin duda uno de los speakers especializados en pruebas trail más famosos del país. Su sombrero, humildad, conocimientos y sentido del humor  le han llevado a amenizar durante horas míticas pruebas del ultrafondo como la Zegama-Aizkorri, la Transgrancanaria, la Transvulcania, el Desafío Somiedo o el Ultra Pirineu, entre muchas otras. Sin duda, todo un lujo para una carrera modesta y que empieza como el Trail Maratón del Lobo.

Suspendido el maratón, los corredores se tuvieron que conformar con cerca de 20 kilómetros y medio, con un recorrido variado, bonito y exigente. Aunque la prueba no llega al Pico del Lobo (2.274 m), la cima más alta de la Sierra de Ayllón, que da nombre a la prueba, se queda cerquita de su cumbre (a unos 1.700 metros de altitud).

Como comentábamos, se trata de una excelente carrera para iniciarse en la montaña, pues aunque es dura, no es nada técnica. Casi en su totalidad transcurre por senderos limpios y anchos. Y el que quiera y pueda correr, puede hacerlo, pues esa buena superficie de agarre, sólida, sin piedras sueltas, permite avanzar incluso en las rampas más duras, que no superan el 26%.

Carrera pedestre en su comienzo

La Media Maratón del Lobo parte de la plaza mayor de Cerezo de Arriba, que cuenta con un par de bares, para que los corredores tomen un último refrigerio o para que los acompañantes amenicen la espera. Después de unos metros de asfalto y una curva a la derecha, el trazado gira a la izquierda para abandonar el asfalto y tomar el camino de tierra de la Travesía Camino de la Sierra, con unos primeros 800 metros de suave descenso.

Los cuatro primeros kilómetros discurren sobre amplios caminos de tierra, con un par de toboganes, pero sin grandes complicaciones. No obstante, deberemos superar tres repechos durillos situados en el primer kilómetro (600 metros y un 7% de desnivel, con alguna rampa que llega al 14%), en el segundo (otros 600 metros con una pendiente del 5%) y en el tercero (con algo más de 300 metros y un desnivel por encima del 9%, con alguna rampa que llega al 13%).

En el kilómetro 4 el ancho camino de tierra desaparece y se vuelve un sendero estrecho que sube y baja, incluyendo dos nuevos repechos. El primero, en el kilómetro 4, con casi 400 metros y una pendiente del 5%. El segundo, más exigente, con más de 700 metros de subida, con una pendiente media del 7% y con rampas realmente duras -por encima del 13%-, como la que encontraremos en el kilómetro 5 tras cruzar un túnel sobre el que se asientan las antiguas vías del tren.

Cortafuegos y ascensión al Pico del Lobo

Llegados al kilómetro 6 nos encontramos de nuevo con la espectacular imagen de la subida al cortafuegos, con cerca de 700 metros, aunque sólo unos 400 incluyen una pendiente media del 7% por lo que se puede aún correr. Superado el cortafuegos y el primer avituallamiento líquido, tomaremos un amplio sendero de tierra, en pleno bosque, el sendero GR88, que nos lleva rumbo al Pico del Lobo.

Esta subida, ya refugiados por la sombra del bosque, se compone de dos partes. La primera cuenta con cerca de 1,5 kilómetros y una pendiente media superior al 7%, con alguna rampa al 13%, pero donde se puede aún correr. La segunda mitad es bastante más dura, con algo más de dos kilómetros y una pendiente media superior al 15%, con varias rampas que oscilan entre el 20 y 26%.

Llegados a la cima de la prueba, que no al Pico del Lobo, y tras reponer fuerzas en el avituallamiento de líquidos y sólidos, nos espera cerca de un kilómetro de llano, con ligera bajada, por un amplio sendero. Pasado el kilómetro 11 aguarda la primera parte del cortafuegos. Son casi dos kilómetros por un cortafuegos bastante limpio en su primera mitad, donde se puede correr sin problema. A medida que bajemos el cortafuegos se irá ensuciando de rocas y maleza.

Segundo cortafuegos

Entre el kilómetro 13 y el 16 la carrera discurre primero por una amplia pista de tierra y luego por un nuevo cortafuegos, aunque más sucio, con menos arena y mucha más maleza.

Tras dejar atrás el cortafuegos, en el kilómetro 16 una valla que literalmente hay que atravesar, nos conduce a un nuevo camino tierra, que rodea el bosque. La carrera, salvo alguna pequeña subida, sigue bajando. En el kilómetro 18 abandonamos ya la protección del bosque y llegaremos al camino que recorrimos en los primeros kilómetros de carrera. Apenas restarán un par de kilómetros hasta la meta y el enemigo vuelve a ser el de años anteriores, el sol que empieza a apretar.

El recorrido hasta Cerezo de Arriba sigue siendo muy favorable, con alguna larga bajada y con la ventaja de que este año hay un avituallamiento líquido a la altura del kilómetro 19. La única dificultad, al margen del calor y no haberse hidratado bien, sigue siendo el kilómetro final, con 800 metros de subida, con algunas rampas que superan el 5%, y que todos los años suele hacer estragos entre los corredores por el cansancio acumulado, el calor y la cercanía de una meta que no termina de llegar.

Triunfos de Iván Sáiz e Irati Ormazabal

En cuanto a los ganadores de esta tercera entrega, el corredor conquense Iván Sáiz (1:35:46), del conjunto albaceteño Ekuon El Conchel Sport Team, se llevó la victoria, por delante del vitoriano Iñaki González Arias (1:36:26), del Amurrio Trail. El segoviano Daniel González Martín (1:37:32), de La Lastrilla, finalizó tercero

En categoría femenina, el triunfo fue para la donostiarra Irati Ormazabal Vélez (2:16:39), por delante de la vallisoletana Zaida Alonso Soto (2:16:58). La toledana Bibiana Escalante García completó el cuadro de honor (2:17:34).

Para más información, con imágenes y clasificaciones, puedes visitar la página de Facebook del Trail Maratón del Lobo o su página web.

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