Trail del Serrucho 2018: Cuando el optimismo se contagia

El barro, seña de identidad del Trail del Serrucho. Foto: David Pérez

En la vida, dicen, en este afán por etiquetar y clasificar todo, existen dos tipos de personas. Por un lado está los pesimistas, aquellos que sólo ven problemas y dificultades. En el otro extremo encontramos a los optimistas, aquellos que son capaces de ver en ese problema una reto, una oportunidad. Los organizadores del Trail del Serrucho, el Club Deportivo Alalpardo Running Team, responden a este último perfil.

Cualquiera que se presentara en la línea de salida para correr una carrera de 24 kilómetros en una fría mañana de inverno, con un día grisáceo que amenazaba lluvia, y con un recorrido repleto de tantas cuestas como barro, quizá se preguntaría si al inscribirse había tomado la decisión correcta. En el Trail del Serrucho la organización ha conseguido que la mayoría de corredores que toman la salida no tengan esas dudas. Han logrado que todas esas condiciones que cualquier corredor suele evitar -salvo que busque una carrera de obstáculos- se vuelvan señas de identidad de la prueba. Hasta tal punto, que, si no hubiera barro, seguramente la organización se encargaría de ponerlo.

Han conseguido que los corredores populares, que de rarunos tenemos bastante, estemos casi deseando que nieve o tengamos que nadar en barro para hacer aún más épica esta aventura. Y que la cara de cada uno de esos corredores, cuando se acerca a la meta, irradie felicidad, por la satisfacción del reto superado, mientras piensa quizá, que había mucho barro, sí, pero no era para tanto.

Diseñado para el corredor popular

La excelente estrategia de marketing ha funcionado y el Trail del Serucho se ha convertido en una de las carreras mejor valoradas por los corredores que cada año desfilan por ella. Porque este trail tiene barro, sí. Y cuestas, también. Y al disputarse en enero precisamente calor no hace.

Pero también tiene un amplio polideportivo Juan Antonio Corbalán para resguardarte en la salida y tras la carrera, con aseos y duchas. Y cuenta con un servicio de guardería con numerosas actividades y monitores para los más pequeños (Bbanimaciones) para que los padres -ambos- puedan correr, porque la conciliación familiar se demuestra con pequeños gestos. Y porque los niños terminarán imitando los comportamientos saludables de sus padres.

Y ofrece también cuatro fisios en meta, una proporción alta para el número de corredores si lo comparamos con otras carreras. Con una original salida y meta en una plaza de toros. Y si hablamos de comida, muy pocas carreras pueden igualarla. Con varios avituallamientos intermedios, uno de ellos con una pata de jamón serrano. Con un final que incluye pizza del Telepizza Algete, caldo Aneto calentito -no frío y envasado-, roscón, chocolate, frutos secos, refrescos y chuches. Y por si alguno se queda con hambre, cuando entra en meta el último corredor, llega un copioso plato de paella.

Sin olvidarnos de los ánimos y ese optimismo que contagian los organizadores y cada uno de los voluntarios de este evento, desde los que te dan el dorsal a los que te animan, megáfono en mano, en un avituallamiento aislado en medio del campo. Si a todo esto le sumas el carácter solidario de la carrera, con un euro de la inscripción (14€) para Cáritas, junto con las iniciativas de recaudación de alimentos, a cargo de Drinking Runners, y de zapatos, por parte de la Orden de Malta España, poco margen más tiene para la mejora. Quizá ofrecer una carrera intermedia, de unos 10-12 kilómetros, porque correr 24 no está al alcance de todos.

¿Trail o cross?

Alalpardo es uno de los dos pueblos que da nombre al municipio de Valdeolmos-Alalpardo, un enclave situado en el este de la Comunidad de Madrid. Cerquita de la provincia de Guadalajara, con restos que datan de la época romana, Alalpardo cuenta ya con cerca de 2.500 habitantes, tras el crecimiento producido en los últimas décadas. En este tiempo ha ido poblándose de viviendas unifamiliares, como también lo han hecho las poblaciones vecinas de Algete o Fuente el Saz del Jarama.

Aunque Alalpardo no tiene montañas, en sus alrededores hay unos cuantos cerros, que apenas alcanzan los 800 metros, por lo que parece difícil situar aquí una carrera de montaña. Y es que este trail es más un cross largo, muy largo, pues casi todo su recorrido transita por caminos y carreteras de tierra.

Montaña en el Trail del Serrucho hay poca, aunque eso no le hace estar exento de dureza. Y es que como su nombre indica es un serrucho, plagado de subidas y bajadas. Su perfil está decorado con nueve repechos de entre 200 y 900 metros de longitud, que oscilan entre una pendiente media del 4 y el 9,5%. Más de cuatro kilómetros de subida por encima de ese desnivel que no conviene desdeñar a pesar de no ser una carrera de montaña.

A ello hay que sumarle casi seis kilómetros de falso llano con una pendiente que oscila entre el 1 y el 2%. Y como guinda, el barro, que es lo que realmente hace dura a esta carrera. Aunque esquives charcos o te salgas del camino porque se ha vuelto impracticable, tarde o temprano tus zapatillas acabarán con una doble suela de barro. Y eso que dicen los que ya habían corrido otras ediciones que este año había menos. Conviene correr esta prueba con zapatillas de trail o que tengan buen agarre, precisamente para evitar resbalones. Y si con esto no era suficiente, este año algunos corredores tuvieron incluso que esperar a que un rebaño de ovejas les permitiese continuar la carrera. ¿Alguien da más?

Estampida desde la plaza de toros

El Trail del Serrucho comienza, este año con 10 minutos de retraso, en la plaza de toros de Alalpardo, con la estampida de corredores que se avecina en su interior. No llueve. Tampoco lo hará durante todo el día. La primera cuesta se sitúa nada más partir en el asfalto de la calle Alcalá, mientras algún insensato se pregunta en voz alta dónde está el barro. Antes de llegar al primer kilómetro, el asfalto desaparece y al tomar el camino de Serracines el barro empieza ya a aparecer.

Los dos primeros kilómetros y medio son prácticamente de suave ascenso, con un desnivel medio que supera el 2%. A continuación, una rápida bajada de casi un kilómetro nos llevará rumbo a Valdeolmos, donde ensuciaremos un par de calles con el barro que ya hemos ido acumulando.

La subida más larga

Sin salir de este municipio, comienza ya la subida más larga de este trail. Se trata de casi cuatro kilómetros de ascensión (del 3,5 al 7,5 aproximadamente) con una pendiente media por encima del 3%. Se divide en tres tramos con una dureza que va en ascenso. Así, los dos primeros kilómetros y medios apenas llegan al 2%. El segundo tramo de unos 800 metros alcanza el 4%. Los últimos 500 metros sobrepasan el 9% de desnivel.

Precisamente en los últimos 200 metros se concentra la parte más dura de la carrera, con un par de rampas que oscilan entre el 10 y 16%. Se ubican en el techo de esta prueba y que también es una de los cerros más elevados de Alalpardo. Quizá este último tramo sea el único punto donde andar se haga necesario, no por el desnivel, pues estas últimas rampas apenas duran un par de metros, sino porque el suelo arcilloso resbala bastante.

Los siguientes siete kilómetros son la parte más serruchera. Una sucesión de subidas y bajadas. Cuestas de entre 200 y 500 metros, con desniveles que van del 4 al 6%, que transcurren por la Cañada Real Galiana, la vía pecuaria que unía La Rioja y Ciudad Real.

La mayor dificultad se ubica en el kilómetro, 11, al poco de pasar un avituallamiento. Allí aguarda una rampa de unos 200 metros, completamente embarrada en su inicio, y que en sus últimos metros supera el 10% de desnivel.

Cambia el escenario

A partir del kilómetro 15 y medio el paisaje cambia. Hasta ahora el trazado de la carrera ha ido subiendo y bajando cerros, pero ahora pasa a campo abierto. Llegamos a un falso llano, por un camino ancho de tierra que forma largas rectas que se prolongarán durante más de tres kilómetros y medio. Afortundamente no hay viento, y menos en contra.

Pasado el kilómetro 19 volvemos a subir el cerro del kilómetro 11, aunque por otra vertiente. Casi un kilómetro con una pendiente media que roza el 4%. Tras pasar por el último avituallamiento (Km 20) una larga bajada que se prolonga durante más de un kilómetro nos llevará a las faldas de la última subida de este sexto Trail del Serrucho. Son poco más de 500 metros con un desnivel del 6%. Coronada la cima de esta última cuesta, ya sólo restan dos largos kilómetros de bajada hasta regresar a la plaza de toros donde se ubica la meta.

Pacto entre caballeros

El podio de la sexta edición del Trail del Serrucho mostró a varios de los corredores más destacados del mundo de las carreras de montaña, no sólo a nivel madrileño, sino de ámbito nacional. Tanto en categoría masculina como femenina. Así, entre otros, en el cajón estuvieron corredores como Pepe Muñoz Sánchez, ganador de la última edición del Cross de los Tres Refugios, del Cross de la Cuerda Larga y del Cross de la Pedriza, y Soraya Gómez Navarro, vigente ganadora del Cross de Las Dehesas, de la Traveserina Picos de Europa en Asturias y del Cross de la Pedriza, por citar algunas de sus últimas victorias.

La victoria no obstante en la prueba fue para José Irurozqui Soto ‘Iru’, ganador con esta de cuatro ediciones del Trail del Serrucho. Comenzaba el año ganando tras un 2017 en el que apenas pudo competir. El corredor de Alcobendas, que defendía la camiseta del Club de Corredores, fue prácticamente toda la carrera junto a su viejo compañero del Club Tierra Trágame Pepe Muñoz Sánchez.

Iru sólo se despegó de Pepe en los últimos kilómetros. Sin embargo, Iru, que cambió el asfalto hace un par de años por la montaña, tras haber sido tercero en la San Silvestre Vallecana Popular en 2011 o séptimo en la Media Maratón de Getafe en 2014, con unos tiempos de lujo, tuvo un bonito gesto con su compañero. Iru se paró unos metros antes de cruzar la meta y esperó unos cuantos minutos para que llegara Pepe y entraran juntos en meta. Y Pepe le respondió con otro gesto de deportividad al dejar entrar a Iru un par de segundos antes para que se coronase vencedor de la prueba.

Pablo Arias Oñate, del Club de Atletismo Velilla de San Antonio, y habitual de las pruebas de asfalto, sólo pudo aguantar el ritmo de cabeza unos cuantos kilómetros, pero concluyó tercero, con un enorme mérito tras dos gigantes de las carreras de montaña.

Soraya Gómez sigue sumando

En categoría femenina, otra gran corredora de montaña, Soraya Gómez Navarro, del Club Tierra Trágame, natural de Aranjuez, se hizo con el triunfo con unos cuantos minutos de ventaja. Segunda fue Celine Gallardo, del Club Atletismo Clínicas Menorca de San Sebastián de los Reyes. Celine es otra corredora de asfalto, pero que desde 2017 le va cogiendo el gustillo a las carreras de montaña y ya ha ganado el Trail de Robledo de Chavela y el Trail Ruta del Cobre.

La corredora villamantina Leticia Bullido Ventura, tercera el el Trail de Peñalara (60K) en 2016 y capaz de completar en 2015 una hazaña al alcance de muy pocos, como son los 100K de la Madrid-Segovia, concluyó tercera en el cuadro de honor. Un total de 576 corredores cruzaron la meta, de los que 87 fueron mujeres.

Para más información, imágenes y resultados puedes visitar la web del Alalpardo Running Team o su página de Facebook, donde encontrarás un extenso reportaje gráfico de la prueba, con fotos de David Pérez. También puedes las más de 450 fotos que hicimos en meta.

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