Ribera Run 2019: De bodega en bodega por la Senda del Duero

Ribera Run Experience 2019. Fotos: Pablo Barrionuevo /Costanza Crego

La localidad vallisoletana de Peñafiel acogió el pasado 14 de septiembre de 2019 la tercera edición de la Ribera Run Experience. Un evento que trata de conjugar deporte y enoturismo. Recorre para ello algunas de las numerosas bodegas que dan nombre a la denominación de origen Ribera del Duero.

El evento está organizado por el corredor, periodista y speaker vallisoletano de carreras de montaña José Antonio de Pablo Depa, director de la revista Trail Run. Cuenta con el patrocinio de media docena de bodegas de la zona (Protos, Matarromera, Emina, Dehesa de Canónigos, Legaris y Comenge). También con el respaldo institucional de ayuntamiento de Peñafiel, la Diputación de Valladolid y la Junta de Castilla y León. Igualmente, detrás de la organización figura la empresa Terra Infinita, encargada de prestigiosas carreras de montaña como el Ultra Sierra Nevada o la Riaño Trail Run.

La Ribera Run Experience aspira a ser algo más que una simple carrera. Por un lado ofrece varias pruebas durante todo el día: dos por la mañana (maratón y una media larga) y otras dos por la tarde (una carrera de seis kilómetros de promoción y carreras infantiles). Por otra parte busca que los corredores, sobre todo los llegados de fuera, puedan empaparse también de la cultura y de los vinos y gastronomía de la zona.

Para ello, la Ribera Run cuenta con reclamos como el castillo de Peñafiel o el yacimiento de Pintia -una antigua ciudad vaccea, situada en la pedanía de Padilla de Duero-. También con actuaciones musicales en directo y sobre todo la amplia oferta vinícola que ofrece la región. En vez de medalla, por ejemplo, los llegados a meta reciben una copa finisher para degustar una variedad de caldos de la Ribera del Duero. Incluso en los avituallamientos hay vino.

Detalles a mejorar

No obstante, la Ribera Run, tras tres ediciones, aún como quien dice en pañales, tiene aún cosas que mejorar, aunque la propuesta, pinta bastante bien. Para empezar debería buscar una mayor implicación de vecinos y comerciantes de Peñafiel. En el caso de la media maratón, a primera horade la mañana, y para ser un sábado, las calles estaban bastante desiertas, sin bares abiertos, salvo una pequeña bodega en la plaza del Coso.

También en el caso de la media maratón, la prueba que disputamos, quizá hubiese sido mucho más cómodo para el corredor, y sobre todo para sus acompañantes, darle un giro de 180º al recorrido intercambiando el lugar de salida y la meta. Es decir, que la salida hubiese estado en la meta de la bodega de Emina, para concluir así en la plaza del Coso de Peñafiel.

Exactamente como sucede en el maratón, que parte del yacimiento de Pintia y termina en Peñafiel. Hay que recordar que en esta localidad se situaba la meta del maratón. También las duchas y tenía lugar la degustación de caldos y productos de la tierra. A pesar de que la organización puso un autocar gratuito para trasladar a los corredores de la meta a la salida, hubiese sido mejor realizar el trayecto inverso. Da la sensación de que los participantes de la media (corredores y senderistas) se descolgaban de la fiesta.

Además, la marcha senderista debería haber salido unas horas antes que la media maratón. Así ambas carreras coincidirían más o menos en meta. Varios senderistas se quejaron de que cuando llegaron a la meta de Emina apenas quedaban caldos que degustar.

Recorrido de la media maratón: rápido y entretenido

Por lo que respecta al recorrido de la media maratón de la Ribera Run, la prueba viene a ser un cross largo, de casi 26 kilómetros de distancia, con un desnivel positivo acumulado de poco más de 100 metros. Aunque tiene alguna pequeña rampa incómoda, la mayor dificultad se encuentra en los tramos de densa arena en la zona de pinares. No obstante, es una carrera para imprimir ritmos altos gracias a sus tramos de asfalto, caminos de tierra y mucho sendero en buen estado, el que discurre por la Senda del Duero o GR14.

La media maratón parte de la plaza del Coso de Peñafiel, con una salida neutralizada. Demasiado larga, pues se prolonga durante más de dos kilómetros por las calles de la localidad. Uno de los puntos más atractivos de estos primeros kilómetros neutralizados es atravesar la bodega de Protos. Se hace por un pasillo estrecho que discurre entre barricas de vino (km 1.3). El otro atractivo en esta edición es poder compartir esta parte inicial con todo un campeón del mundo de maratón como Martín Fiz, quien también disputó la media.

Pasado el kilómetro 2, en ella calle del Pino Macareno empezamos a abandonar Peñafiel, aún sobre su asfalto, hacia el pinar de San Pablo. Entonces la carrera, no sabemos en qué momento, se lanza ante la sorpresa de algún corredor rezagado. Al parecer el año pasado se detuvo el recorrido neutralizado y posteriormente se dio la salida.

Avitullamientos en bodegas

Poco antes de llegar al kilómetro 4 perdemos de vista el asfalto. Tomamos el ameno sendero que discurre paralelo al río Duero, la llamada Senda del Duero. Este trazado, ancho al principio, se irá estrechando, aunque casi siempre sobre un terreno limpio, firme y compacto. Permite mantener los ritmos altos bastante similares a los de una carrera en asfalto. Las únicas dificultades de esta parte del recorrido serán algún pequeño tobogán, con rampas muy cortas y pendientes que no llegan al 6% cerca de Pesquera del Duero (km. 9.4).

Llegados al kilómetro 10, pasado Pesquera del Duero, una carretera ancha de tierra nos llevará al yacimiento arqueológico de Pintia (km. 12).

Un poquito antes pasaremos por el avituallamiento de la bodega Tresmano. Esta carretera de tierra nos irá alejando del río Duero, hasta el kilómetro 15,5, cuando regresaremos de nuevo a la vereda del río. En este tramo pasaremos también cerca de Padilla del Duero (km 13,5) y la necrópolis de Las Ruedas (14,5 km).

Tras regresar a la senda del Duero, la carrera se endurece algo más. Discurre en zona de pinares, con abundante, densa y pesada tierra que dificultará el avance de los corredores. En el kilómetro 18 cruzaremos el río Duero y lo perderemos de vista hasta el kilómetro 21,5. Lo haremos para dirigirnos a un nuevo avituallamiento, situado en la bodega Dehesa de los Canónigos (km 19,5) .

Llegados a ese kilómetro 21,5 transitaremos de nuevo por un sendero, en pleno bosque.

Se trata de una zona bastante agradable, sombreada, que nos llevará entre toboganes al kilómetro 23,5, muy cerquita del monasterio de Valbuena. En este punto abandonaremos el sendero, tomaremos el asfalto y deberemos subir las escaleras de acceso junto al monasterio para emprender ya los kilómetros finales.

Desde este punto sólo nos quedará una larga y pesada recta de más de un kilómetro por carretera que nos llevará a la meta situada en Bodegas Emina en el municipio de San Bernardo.

Jessed Hernández se impone en el maratón

En la Ribera Run un total de 120 corredores y senderistas (21 mujeres) completaron este maratón con salida en el yacimiento de Pintia y meta en Peñafiel. Su recorrido culmina con un espectacular ascenso a su castillo y descenso de nuevo hasta la plaza del Coso. Jessed Hernández Gispert (3:00:36) se llevó la victoria por delante de Marco de Gasperi (3:01:33) y Pedro José Hernández Sánchez (3:04:26), quien cerró el podio.

Por su parte, Angels Llobera Vicens (3:48:55) se impuso en categoría femenina. Lo hizo por delante de María Victoria Gracia Garduño (5:07:41) y la alemana Kathrin Rathsam (5:10:16).

En la media maratón, un total de 552 corredores y senderistas (207 mujeres) cruzaron la meta. Jorge Rodríguez Benítez (1:26:28) se impuso a Juan José Buena López (1:30:04), mientras que el gran Martín Fiz fue tercero (1:31:46). En féminas la más rápida fue Yolanda Martín Ramos (1:43:38). Tras ella entraron juntas en meta Irene Sanzberro Maza (2:08:00) e Irati Ormazabal Vélez (2:08:00).

Finalmente, en la categoría promo, con 64 participantes, la victoria fue para José María Cantero Herrero (24:10) y Paula Villaverde Parra (30:24).

Para más información puedes consultar la web de Ribera Run Experience, su página de facebook, con clasificaciones y una amplia galería de fotografías, muchas de ellas obra de Pablo Barrionuevo y Costanza Crego como las que utilizamos en esta crónica.

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