Media Maratón de Collado Villalba La Tragamillas 2016: De la sierra madrileña a Nueva York

“Hacía mucho viento y pensé que no terminaría. Deseaba que me atropellara un coche, que me mordiera un perro… algo para tener un motivo para retirarme”, Antonio Ledesma ‘El Tragamillas’, recordando alguna de las pruebas en las que ha participado

Antonio Ledesma el Tragamillas. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

Antonio Ledesma el Tragamillas. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

Para hablar de la Media Maratón de Collado Villaba, que el pasado 6 de marzo de 2016 cumplió su décimo aniversario, hay que hablar antes de Antonio Ledesma Muñiz. El Tragamillas, un salmantino de nacimiento pero villalbino desde antes casi de empezar a andar, con algo más de 70 años de edad (14 lustros como le gusta decir a él) puede presumir de ser uno de los pocos corredores no profesionales de haber sido la imagen a nivel mundial de la firma japonesa Asics. Hace un par de años, en 2011, su figura quijotesca decoró los autobuses y estaciones de metro de la ciudad de Nueva York, antes, durante y después del maratón más prestigioso de la tierra. Por cierto, participó invitado por la firma nipona y acabó tercero en su categoría de veteranos.

El Tragamillas acumula más de 30 años corriendo cuando eso de correr estaba mal visto y en la sierra sólo corrían él y “un inglés que estaba tan loco como yo” comenta en una de las pocas entrevistas que le han hecho, como la que concedió a Deportes Sierra y que merece la pena leer. Este corredor tardío acumula numerosos trofeos, muchos de ellos en categoría veteranos –campeón nacional de carreras de montaña en 2003- demostrando que este deporte no pone fecha de caducidad a nadie.

Declarado un enfermo del deporte, desde hace ya 10 años la carrera organizada por el Club Deportivo El Castillo de Villalba rinde homenaje a este símbolo­­ que ha sabido llevar al corredor popular y el nombre de Collado Villalba mucho más lejos de los más de 100.000 kilómetros que acumula en sus piernas.

asics nueva york

Uno de los carteles con la imagen de El Tragamillas en Nueva York

Merecido homenaje

Y la Media Maratón de Collado Villalba, más que un homenaje para el Tragamillas, es un homenaje para el corredor popular. Su organización es bastante buena -sólo tuvo un pequeño despiste en la entrada al estadio de los primeros atletas-. Su recorrido es tan entretenido como exigente. Pero lo que más sorprende para los que debutamos y venimos de fuera es el ambiente y la gran cantidad de público que hay animando en sus calles. La idea de lanzar un concurso fotográfico sobre la prueba y las diversas bandas de música que amenizaron el recorrido -mérito de la organización- sin duda contribuyen a sacar a los villalbinos a la calle en un día frío, pero soleado. Con un centenar casi ya de carreras en nuestras piernas, es quizá la prueba, al margen de la San Silvestre Vallecana, que más público reúne a lo largo de casi todo su recorrido.

Cuando hace unos días se celebraba el día de la mujer, resulta triste que esa paridad que se busca en los ámbitos familiar y profesional sea también inexistente en las carreras populares, donde los hombres son una amplia mayoría. En este sentido, carreras como La Tragamillas aportan su granito de arena para buscar esa conciliación familiar y, por ejemplo, cuenta con un servicio de guardería para niños de 2 a 10 años (con juegos, castillos hinchables, talleres de pintura, etc.) completamente gratuito, con numerosos monitores gracias a la escuela infantil La Casita de Pooh, para que los padres puedan participar en la media.

peques

En determinadas pruebas seguimos insistiendo en que este tipo de servicios debería ser tan habitual como la bolsa del corredor, aunque sean los usuarios los que sufraguen parte del gasto para no incrementar el coste de la inscripción del resto de participantes. Los organizadores de carreras populares deberían empezar a darse cuenta de que el grueso de los corredores que participan en estas pruebas superan la treintena, muchos ya son padres, y afortunadamente cada vez hay más mujeres corriendo.

Además de este servicio, La Tragamillas, que parte junto a la Ciudad Deportiva de Collado Villalba, ofrece un amplio aparcamiento para dejar el coche –en las calles aledañas también ha sitio-, vestuarios, ropero, duchas e incluso una cafetería para cobijarse en una mañana fría. Si a ello le sumamos una buena señalización, gracias a sus muchos voluntarios, policía local y protección civil; una generosísima bolsa del corredor (con gafas, toalla y guantes, además de fruta y líquidos), una camiseta técnica de calidad y muy original con el rostro playmobilizado en su espalda de Antonio Ledesma; con avituallamientos intermedios con agua, bebida energética, naranja e incluso gominolas y un espectacular reportaje gráfico a iniciativa de la Asociación Fotográfica Sierra de Madrid (con más de mil fotos en diversos puntos del recorrido) te sale un evento de sobresaliente para arriba a poco que el recorrido acompañe.

Tragamilas salida

Y el recorrido de la Tragamillas es precisamente otra de las señas de identidad de la prueba. Tiene de todo: asfalto, tierra, gravilla, parques, ríos, túneles, cotos, subidas, bajadas… Un trazado muy atractivo, de los llamados rompepiernas, con continuas subidas y pocas bajadas, y con vistas a las montañas nevadas de la sierra madrileña que en todo momento acompañan a su trazado. No es de extrañar que a lo largo de estas diez ediciones por aquí se hayan acercado grandes atletas españoles para apadrinar la prueba como Tamara Sanfabio o Pablo Villallobos.

Empiezan las cuestas

La prueba comienza anunciando los que espera al corredor, pues cuando apenas hemos recorrido un centenar de metros, nos encontramos con un primer repecho en la calle de las Águedas de casi 600 metros y un desnivel medio del 4%. El siguiente, aún seguimos en asfalto, no se hace esperar, y 100 metros después, recibimos una segunda cuesta de casi 300 metros y una pendiente media del 2%.

Tragamillas Dehesa

Parque La Dehesa. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

Superado el primer kilómetro, la carrera, hasta el 9,5, tiene un perfil algo más llano, aunque bastante irregular, debido a que el cambio de superficie será una constante. Así, nada más superar el primer kilómetro tomamos los senderos de tierra del parque La Dehesa, que recorreremos durante algo más de dos kilómetros y medio hasta regresar al asfalto en la calle de La Granja (Km 3,5), a escasos metros de donde comenzó la prueba.

Durante los tres siguientes kilómetros seguiremos por asfalto y cruzaremos al otro lado de la A-6. Poco antes del kilómetro 7 volvemos a pisar la tierra, esta vez en el camino de las Ventas de El Escorial, que discurre paralelo al río Guadarrama. Este antiguo cordel ganadero, por el que dicen que incluso llegó a pasar Aníbal con sus elefantes rumbo a los Alpes, unía la cañada real segoviana con la leonesa.

Camino de las Ventas. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

Camino de las Ventas. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

Por esta vía ganadera, reconvertido en parque, recorreremos cerca de un kilómetro y medio, para alternar a continuación unos cuantos metros de asfalto, tierra y de nuevo asfalto, hasta llegar a la calle Ignacio González Serrano que en el kilómetro nueve y medio nos llevara a la calle Maestro Chueca. En este punto se ubica el puente que cruza las vías del tren y que ofrece un duro repecho de unos 400 metros con una pendiente superior al 4%, pero también una de las primeras bandas que amenizan el recorrido por lo que la presencia de animoso público es mayor.

El siguiente kilómetro, del 10 al 11, se caracteriza por varios toboganes, con un par de repechos con unos 200 y 400 metros, respectivamente, y con un desnivel superior al 2%. Después de dos kilómetros y medio sobre asfalto, regresamos a la tierra y lo haremos en una de las partes más atractivas del recorrido de esta media, la que discurre por el Coto de las Suertes, una finca de 40 hectáreas transformada en parque natural. Por los irregulares senderos del coto recorreremos algo más de un kilómetro (hasta el 12,5) para regresar al asfalto y tomar un nuevo camino de gravilla donde se ubica el segundo avituallamiento (con líquidos y sólidos).

Tragamillas Coto

Coto de las Suertes. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

Comienza lo duro

El asfalto de la calle Mestas y el de la Avenida de Galapagar nos devolverá a la subida de la calle del Maestro Chueca (km 13,5). Unos metros después iniciaremos la parte más complicada de la carrera que comienza en la calle Real, con una subida que se prolongará durante casi 2 kilómetros y con una pendiente media superior al 3%. Tras la calle Real la prueba sigue subiendo por la avenida de Honorio Lozano, que nos conducirá al estrecho túnel peatonal que cruza la A-6 y que parte junto a la calle Rosaleda.

En el otro lado de la A-6, el perfil de la prueba sigue subiendo por las calles de los ríos Narcea, Sella y Nalón, un ascenso que terminará en el camino de la Fonda tras dejar atrás el kilómetro 15 y medio. Unos metros después (km 16) nos aguarda aún un último repecho de unos 200 metros y un desnivel por encima del 6,5%. El siguiente kilómetro y medio discurre por la parte más alta de la localidad, recorriendo las urbanizaciones de la Balconada, las Fuentes, Montealto o la Cerca, con pequeños toboganes.

Tragamillas km15

La parte más dura de la prueba. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

En el kilómetro 18 el perfil de la Media al fin comienza a descender, se vuelve más favorable, y la tierra sustituye al asfalto para llegar al parque La Dehesa, volviendo a recorrer algunos tramos del trazado inicial y en su mismo sentido hasta llegar a la glorieta de la calle Las Águedas y entrar en las pistas de atletismo de la Ciudad Deportiva de Collado Villaba.

El marroquí Youness Ait Hadi, de la Agrupación Deportiva Marathon, volvió a imponerse por segundo año consecutivo en una prueba que ya ha ganado en cinco ocasiones. Rodrigo Ares Mateo (Madrid, 1976), asiduo al circuito de carreras pedestres segoviano, concluyó segundo, mientras que Mario Sanz González terminó tercero.

Tragamillas Chueca

Ait Hadi, brillante vencedor de la prueba. Foto: Asociación Fotográfica Sierra de Madrid

En categoría femenina, casi se repitió el podium registrado una semana antes en la Media Maratón de Latina ya que Cristina Giurcano logró el triunfo, mientras que Jovita Morales Mencía (Bolivia, 1987) quedó tercera. Entre ellas se situó Rosa María Teresi Morales (Valencia, 1973), ganadora en las dos anteriores ediciones de la Tragamillas y que recibió una rosa en su entrada en meta, al igual que cada una de las mujeres que completaron esta media. Y es que los primeros no sólo se llevaron obsequios, pues el último corredor en cruzar la meta tuvo que cargar con 15 kilos de patatas. En resumen, pequeños grandes detalles que dan mucho valor añadido a esta prueba.

tragamillasFicha técnica
Carrera: X Media Maratón de Collado Villalba ‘La Tragamillas’
Fecha: 6 de marzo de 2016
Lugar: Collado Villalba (Madrid)
Distancia: 21,097 Km
Hora: 10:00
Precio: 15 €
Organiza: Club Deportivo El Castillo de Villalba
Participantes: 1.044
Clasificaciones: Masculina: 1) Youness Ait Hadi (1:07:47); 2) Rodrigo Ares (1:15:43); 3) Mario Sanz González (1:16:24) Femenina: 1) Cristina Giurcano (1:21:12); 2) Rosa Teresi (1:23:12); 3) Jovita Morales (1:29:21)
Clasificación completa: La Tragamillas y Forevent
Fotos: La Tragamillas y Asociación Fotográfica Sierra de Madrid Norte
Vídeos: Corriendovoy

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.