Media Maratón de Córdoba 2017: De la Mezquita al Guadalquivir

                                                                     Media Maratón de Córdoba 2017. Foto: Manuel Murillo

La Media Maratón de Córdoba celebró el pasado 26 de noviembre de 2017 su edición número 33. Un circuito llano, un recorrido monumental y repleto de público en algunos tramos convierten a esta carrera en una de las pruebas con mayor número de corredores de toda Andalucía, con permiso del Maratón de Sevilla.

Una temperatura de 20 grados y un día soleado en las puertas de frío mes de diciembre serían reclamos suficientes para captar la atención de cualquier corredor para dejarse caer por un destino como Córdoba. Pero si a eso le sumas su escenario milenario, en una ciudad que llegó a ser una de las grandes capitales del mundo occidental, durante la época de la ocupación musulmana, la Media Maratón de Córdoba se convierte en la escapada perfecta para que el turista-corredor pase por ella al menos durante un fin de semana.

Córdoba, la ciudad de los califas, cuenta con uno de los mayores legados de la expansión musulmana iniciada a partir del siglo VII. No sólo por su Mezquita-catedral, una rareza que conjuga tantos estilos como religiones, Patrimonio de la Humanidad desde 1985, con sus característicos arcos dobles, y que simboliza la grandeza de lo que debió ser Córdoba a lo largo de toda la Edad Media. Una ciudad de amplio mestizaje, y que hasta el siglo XI fue un ejemplo de convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes, cuna de figuras relevantes como los filósofos Maimónides o Averroes.

Ejemplo de convivencia

Pero además de la Mezquita, con visitas gratuitas de lunes a sábado de 8:30 a 9:30 de la mañana, con la única excepción del sábado previo a la carrera, Córdoba cuenta con un legado medieval incomparable. Sus callejuelas estrechas, repletas de floreados patios, también Patrimonio de la Humanidad, su barrio de la Judería, los restos de su muralla medieval, con varias puertas de acceso y fortalezas, como la puerta de Almodóvar y la de Sevilla o la Torre de la Calahorra. Con su pequeña sinagoga, con su majestuoso Alcázar de los Reyes Cristianos y sus Caballerizas Reales. Con sus baños árabes y califales.

Córdoba también presume de su pasado romano, con figuras tan importantes como el filósofo Lucio Anneo Séneca. De este pasado se conservan, entre otros monumentos, las ruinas de un templo romano, que recuerda por su ubicación al de Diana en Mérida, o su Puente Romano, que une la Torre de la Calahorra con la Mezquita atravesando la emblemática Puerta del Puente.

Córdoba ofrece también rincones para perderse como sus estrechas callejuelas, como el callejón de las Flores, o sus amplias plazas, como la plaza de las Tendillas y la plaza de la Corredera, con paseos junto al Guadalquivir, como el paseo de la Ribera o con lugares con menos historia, como la Ciudad de los Niños, pero imprescindible si quieres que estos se diviertan unas horas.

Y si a la visita cultural se le añade además su variada oferta gastronómica, mezcla de la cocina mediterránea y musulmana, el atractivo aumenta. Encontraremos en sus numerosos restaurantes platos como el salmorejo, los flamenquines, las berenjenas fritas con miel, el rabo de toro o el pastel cordobés con hojaldre, cabello de ángel, azúcar y canela como ingredientes principales.

Puntos turísticos

Sin duda Córdoba merece una visita y qué mejor excusa que correr la media maratón de la ciudad. La carrera, aunque no atraviesa su centro histórico porque sería imposible que sus estrechas callejuelas absorbieran tantos corredores (8.300 inscritos), pasa sin embargo por algunos puntos interesantes de la visita cultural.

Atraviesa la plaza de las Tendillas, repleta de público, y finaliza a los pies de la Mezquita, tras atravesar la Puerta del Puente, mandado construir por Felipe II, tras saltar de una orilla a otra por el emblemático Puente Romano, una joya del siglo I que mantiene sus sillares originales. La prueba cruza además tres puentes sobre el río Guadalquivir, uno de los símbolos de la ciudad.

El resto de la media maratón recorre barrios más modernos, periféricos al centro histórico, con más o menos público dependiendo de la zona. Se trata además de una prueba con un perfil prácticamente llano, con apenas dos suaves subidas que no llegan al 2% de desnivel, con un trazado ideal para buscar una buena marca o para iniciarse en esta distancia.

La carrera, organizada por el Instituto Municipal de Deportes de Córdoba (Imdeco), empieza ya los días previos con una feria del corredor en el palacio municipal de Vista Alegre. Una feria pequeña, pero apañada, que incluye cena de la pasta para el corredor y un acompañante, algo insólito en esta distancia. En la feria, el corredor recibe una bolsa de regalos, con una coqueta equipación técnica conmemorativa que incluye camiseta y pantalón y una toalla de mano.

La bolsa también incluye algo que desafortunadamente no nos agradó mucho: la medalla. No porque den una medalla, que debería ser casi una prioridad en todas las medias ya que muy poquitas la dan, sino porque se le concede al corredor antes de empezar la carrera. Este simple hecho le resta valor a un momento tan emocionante como puede ser que te cuelguen la medalla al cruzar la meta y si no que se le pregunten a cualquiera que haya completado un maratón. Más de 1.400 inscritos se llevaron la medalla sin participar en la prueba, por lo que a algunos les costó algo más de esfuerzo que a otros llevarse la presea.

Salida rápida, aunque atascada

La media maratón parte muy cerquita del mencionado palacio Vista Alegre, en la avenida Conde de Vallelano, una de las arterias más amplias de la capital cordobesa, que recuerda al madrileño Paseo de la Castellana. Aunque hay cajones vallados por tiempos, apenas hay controles de acceso, por lo que la carrera, para los que quieran correr y no estén en las primeras filas, será muy lenta en sus dos o tres primeros kilómetros al coincidir corredores con tiempos tan dispares.

La salida, con todo, es bastante rápida, pues desciende por la Avenida del Corregidor y toma el Puente de San Rafael para cruzar al otro lado del Guadalquivir. Un primer kilómetro cómodo que termina en la glorieta de la Plaza de Andalucía.

A partir de este punto el recorrido se estrecha, callejea, pero sin abandonar su perfil plano. Poco antes de llegar al tercer kilómetro de la prueba, la carrera ya ha ido descongestionándose. Abandonamos este lado del Guadalquivir, que ya no pisaremos hasta llegar al kilómetro final, por el puente de Miraflores, para encontrar calles más anchas. Iremos dejando atrás sucesivamente el centro comercial El Arcangel, el Estadio Nuevo Arcángel y Merca Córdoba, punto este último donde se ubica el primer avituallamiento líquido de la media.

La larga avenida de la Virgen del Mar, que se prolonga por la Avenida del Zafiro, nos llevará hasta recorrer unos metros por la antigua nacional IV y afrontar quizá el repecho más duro de la prueba, con poco más de 100 metros de subida, situado en el túnel que nos lleva al kilómetro 8 ya en la Avenida Carlos III.

Alguna subida suave

Pasado el kilómetro 10 en la glorieta de Fuensantilla encontraremos algo más de un kilómetro de subida, aunque con una pendiente escasa que no llega al 2%. Un kilómetro después, nos espera uno de los puntos con más público del recorrido, el que discurre por la calle José Cruz Conde y desemboca hasta la Plaza de las Tendillas. Calle estrecha con mucho público que te lleva en volandas y que te inyecta un chute de adrenalina para afrontar la segunda mitad de la media. Sin duda uno de los tramos más espectaculares de esta Media Maratón de Córdoba.

En el kilómetro 12 encontramos algo inusual hasta ahora, nos aguardan dos pequeñas subidas, de nuevo sin pendientes pronunciadas, que se reparten entre la avenida de Cervantes y la avenida del Gran Capitán. En los siguientes kilómetros el perfil sigue siendo favorable, de bajada en algunos tramos, aunque en su mayoría bastante llano.

Mediado el kilómetro 17, el recorrido se afea a medida que avanza hacia la zona noroeste de la ciudad, y la prueba pica ligeramente hacia arriba. Un kilómetro después, en el 18,5, encontraremos la última dificultad de la carrera con una suave subida por la avenida del Aeropuerto.

Llegada al Puente Romano

Antes de llegar al kilómetro 19 regresamos a la avenida Conde Vallelano, punto de partida, para afrontar el último tramo ya faborable para el corredor. Después de un largo kilómetro de bajada y tras cruzar de nuevo el Puente de San Rafael, giraremos por la calle avenida del Fray Albino, pegados al río Guadalquivir.

Ya desde el puente divisamos a lo lejos primero la Torre de la Calatrava y al otro extremo del río la meta situada al otro lado del vecino Puente Romano. Este último kilómetro quizá se hace algo duro, no sólo porque tiene algunos metros de ligera subida, sino porque divisas la meta y te genera cierta ansiedad por llegar. No obstante, se trata de un último kilómetro en el que el corredor se deja llevar impulsado por el numeroso público que hay antes de llegar al puente.

Cruzado el arco bajo la Puerta del Puente, aún tendremos que callejear un rato para encontrarnos con nuestros posibles acompañantes, pues el avituallamientio final, los vestuarios, el guardarropa y los fisios permanecen en un recorrido vallado situado en la avenida del Alcázar, entre el Guadalquivir y el Alcázar de los Reyes Cristanos, entre el Puente Romano y el Puente de San Rafael.

En este avituallamiento final encontraremos desde bocadillos variados, agua, bebida energética y grifos de cerveza con limón. Muy cerquita se ubican dos recintos municipales para que los corredores puedan ducharse. En definitiva, una prueba muy bien organizada, con numerosos servicios para el corredor y en un entorno magnifico para hacer turismo.

Tercer triunfo de Nazha Machrouh

Si se añaden algunos puntos de animación musical, como la excelente batucada en la salida y meta, en algunos tramos más solitarios y si la medalla se entrega al final, poco más habría que mejorar en una cita que también apuesta por la integración, con categorías para dispacitados, y con además una marcha nórdica paralela.

En la carrera el ganador fue el atleta marroquí Moussaab Hadout (Marruecos, 1988) con un tiempo de 1:03:54, por delante del sevillano de origen guineano Alhassane Bangoura (Guinea, 1992) (1:06:47), mientras que Abdelfatah Dalal Jirari finalizó tercero (1:06:49).

En categoría femenina, la favorita Nazha Machrouh (Marruecos, 1985) logró su segundo triunfo consecutivo (1:15:34), el tercero en total tras el obtenido en 2012 por la corredora del Unicaja Atletismo. La danesa Draskau Peterson (1:17:34) fue segunda, mientras que la cordobesa Marta Polo Lacasa, del club Trotasierra, fue tercera (1:19:43).

 

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