Maratón Vías Verdes de Arganda 2018: Desafiando el temporal

No es habitual que en una carrera sobre asfalto se junten en una misma mañana tantos factores en contra del corredor. Quienes hayan corrido alguna vez cualquiera de las tres distancias de la Maratón Vías Verdes de Arganda del Rey (Madrid) sabrán que esta prueba suele tener dos grandes enemigos.

El primero es la soledad. La participación suele ser reducida, con no más de 400 corredores en las dos últimas ediciones. Además, éstos se reparten entre sus tres distancias, con tres salidas separadas por al menos 10 kilómetros (Carabaña, Perales y Morata de Tajuña). Por tanto, encontrar un compañero de viaje en esta prueba, que corra a tu mismo ritmo, no es tarea sencilla.

El segundo gran enemigo de la Maratón Vías Verdes de Arganda es el viento. Año tras año, al menos en las tres últimas ediciones, siempre está presente. Te golpea desde todas las direcciones. Endurece una prueba que no tiene grandes dificultades sobre el terreno, salvo la larga y sostenida subida de la solitaria cementera que hay entre Morata y Arganda.

El año pasado, en la Maratón Vías Verdes de Arganda, media hora antes de la salida cayó una tromba de agua que hacía presagiar un día complicado. Sin embargo, la lluvia no volvió a aparecer y dejó un día frío, pero soleado. Era un aviso. En la última edición de 2018, celebrada el 4 de febrero, la lluvia acompañó a los corredores antes, durante y después de la prueba.

Si sólo hubiese sido lluvia, hubiera sido bastante soportable. El problema es que vino acompañada de un frío invernal y mucho viento, dejando una sensación térmica por debajo de los cero grados. Si a eso además le sumas que la lluvia se convirtió en granizo y luego en nieve, el resultado fue una imagen dantesca. Quizá sea habitual en algunas carreras de montaña, en otras altitudes, pero no en una carrera en asfalto y menos en Madrid. La subida a la cementera, con una ventisca de nieve, congelándote el cuerpo, independientemente de lo precavido que hubieras sido al abrigarte en la salida, parecía una postal sacada de Siberia.

Retirados por hipotermia

¿Exageración? Varios corredores, entre los que se encontraban dos que se encaminaban al podio en la carrera de 30K tuvieron que abandonar a escasos kilómetros de la meta por una hipotermia. Uno de ellos relata su odisea en Forofos del Running con una crónica que te hiela los huesos y que convendría leer porque de cualquier experiencia se aprende, y más de una situación extrema como ésta. ¿Casos aislados? El 20% de los inscritos (94 corredores) o no tomaron la salida o no cruzaron la meta.

La cosa afortunadamente no fue a más gracias a la oscura labor de los voluntarios, provistos de mantas, y al amplio dispositivo de protección civil. Además animaron y atendieron a todos los corredores desde sus solitarios avituallamientos, pasando incluso más frío que los propios participantes. La labor de los voluntarios, miembros de protección civil, con vehículos y voluntarios llegados desde San Martín de la Vega, y el trabajo y los ánimos de la policía local de los municipios que recorre la prueba, sin duda es algo que se agradece en circunstancias como ésta. Una labor que normalmente suele pasar desapercibida en el centenar de carreras populares y eventos deportivos que cada fin de semana recorren el país.

En 2019 se celebrará a finales de marzo

Porque la Maratón de Arganda quizás carezca de corredores, pero trata a los pocos que hay como si cada uno de ellos fuera un campeón. Con detalles enormes. Como que te pregunten si necesitas algo nada más cruzar la meta. O que este año hayan cambiado los vasos de agua por botellas. O que los corredores pudieran resguardarse del frío en los autobuses que les llevaron a la salida.

Y ésto, al final, es lo que acaba buscando el corredor cuando le entra el gusanillo de las carreras. Cuando empieza a buscar retos y se aleja del cobijo de las grandes ciudades. Que su presencia sea valorada. Ya sea con una sonrisa, un aplauso, un gesto, o una bolsa adecuada al precio de inscripción, o un generoso avituallamiento final. Hay muchas formas de conquistar al corredor y hacer atractiva pruebas que no tienen reclamos que ya vienen de serie como sucede en algunas ciudades.

Y en estos detalles, la Maratón de las Vías Verdes de Arganda se gana al corredor. Quizá su precio sigue siendo excesivo para muchos y es algo que indudablemente le resta presencia. Pero a cambio es bastante generosa en el trato, en los avituallamientos finales e intermedios (con fruta, gominolas, frutos secos, butifarra, patatas, dulces, etc. y toda clase de bebidas y refrescos). En tratar de ofrecer todos los servicios que puede demandar el corredor al entrar en meta como vestuarios, duchas, fisios, etc.

A pesar de las duras condiciones, de los 94 corredores que no tomaron la salida o no pudieron terminar la carrera, la Maratón Vías Verdes de Arganda mejoró este año su participación, con 375 finishers. En 2017 entraron en meta 349 corredores -sin contar patinadores y handbikers, que este año no corrieron-. Para el año que viene, la cita se retrasará un mes, se celebrará a finales de marzo y quizá entonces mejore la participación de 2016, con 452 llegados a meta.

Recorre la Vía Verde del Tajuña

Por lo demás, la carrera, organizada por Diversport, con la colaboración de los ayuntamientos de las cuatro localidades y la fundación de los Ferrocarriles Españoles Vías Verdes, mantiene las mismas características de sus anteriores cinco ediciones. La Maratón de Arganda del Rey transcurre por la Vía verde del Tajuña, una antigua línea ferroviaria utilizada en su día para el transporte de remolacha. Cuenta con 49 kilómetros de longitud entre las localidades madrileñas de Arganda y Ambite, pasando por los municipios de Perales de Tajuña, Morata de Tajuña, Tielmes, Carabaña y Orusco.

La prueba ofrece tres distancias al corredor, 42, 30 y 21 kilómetros, con tres salidas simultaneas y estrictamente puntuales en las localidades de Carabaña (42K), Perales de Tajuña (30K) y Morata de Tajuña (21K). Las tres confluyen en la meta común situada en Arganda del Rey. Cada kilómetro del recorrido está señalizado pero, a diferencia del resto de carreras, los carteles van en sentido inverso. Indican cuánto falta hasta la meta.

Se trata de un recorrido generalmente llano, aunque en algunos tramos tiene algún que otro tobogán. La parte más complicada de su perfil se sitúa nada más abandonar las calles de Morata. Entonces el rojizo asfalto de la vía comienza a empinarse y no dejará de subir hasta la cementera de Portland Valderrivas que corona una de las cimas que rodea a la localidad.

Son prácticamente siete kilómetros de ascenso, del 12 al 19, con una pendiente media del 1,6%, aunque con algún tramo de descanso. No tienen grandes rampas o desniveles, pero este año, la dureza, más que por la subida en sí, estuvo marcada por el fuerte viento en contra y lateral, acompañado de lluvia, granizo o nieve. Realmente molesto en algunos tramos.

La segunda gran dificultad se sitúa a poco más de cinco kilómetros de meta. A partir del kilómetro 24 empieza una larga recta, aparentemente llana, pero donde el fuerte viento en contra es el principal enemigo y mucho más en un día frío. Son casi dos kilómetros y medio complicados, que concluyen con un repecho de unos 600 metros a la altura de Hospital Universitario de Sureste, con una pendiente media del 2,4%.

Desde ahí hasta meta la prueba se suaviza, con numerosos cruces y giros. Todos ellos señalizados por policía local y voluntarios. La meta se sitúa en el estadio de Arganda, donde daremos casi una vuelta a su pista de atletismo y empezaremos poco a poco a olvidarnos del frío y entrar en calor gracias a sus duchas con agua caliente y su generoso avituallamiento final.

Maratonianos y corredores de montaña en el podio

El podio de la Maratón Vías Verdes de Arganda del Rey 2018 ofrece una idea de lo que ocurrió en la prueba, con mucho especialista de montaña, corredores llegados de lugares acostumbrados al frío y mucho maratoniano.

En la meta de Arganda del Rey primero llegaron los participantes del medio maratón. José Ramón Moreno Martínez (1:18:52), del Club Tres Mares-La Milana de Reinosa (Cantabria), se llevó la victoria. Alejandro Reina Calleja (1:20:40) fue segundo. Diego Duque Zumajo (1:22:13) finalizó tercero, acostumbrado a participar en pruebas exigentes como el Maratón del Pirineo, Siete Picos Integral de Cercedilla, el Cross de la Pedriza o el Maratón Alpino Madrileño.

La mejor fémina fue Patricia Rodríguez Calvo (1:33:31), quien ya ha corrido las maratones de Madrid, Málaga, Amsterdam y Nueva York, con gestas como completar los 100 Kilómetros de la Madrid-Segovia. La manchega Fátima de la Llave González (Ciudad Real, 1982), del Gp Phi Polideportivo, quien ya sabía lo que es ganar la media de Arganda, concluyó segunda (1:38:41). Este año fue la primera mujer en la media maratón de Trujillo (Cáceres) y en la Quixote Media Maratón de Castilla-La Mancha. Ainoa Polo Sánchez, del Fresh Linguas, concluyó tercera (1:41:00). Un total de 177 corredores concluyeron esta prueba.

En la distancia de 30 kilómetros, la victoria fue para Hisan el Baroudi (1:55:09), del Club deportivo Myrmidons. Un corredor todoterreno capaz de volar en pruebas cortas y con mucha montaña en sus zapatillas: Trail de la Fabada, Ruta del Cobre, La Cabrera, Riaza Trail, etc.  Luis Lorente Camino (2:03:10) terminó segundo, mientras que el local Adrián Quinteiro Cobo (2:06:19), del Club Municipal de Atletismo Arganda, se hizo con el tercer puesto.

La ganadora femenina fue Sarah McSharry (2:26:31). Marta María Vázquez Carracedo (2:34:18), del Salamanca Raids & Trails Runners, finalizó segunda, mientras que Esther Escanciano Bermúdez (2:34:19) concluyó tercera. En total 123 corredores cruzaron la meta en esta carrera de 30 kilómetros.

El Gigante ganó la maratón

Por último, en la prueba reina, con 75 valientes llegados a meta, el valenciano Miguel Ángel Peñalver de Aquino (Campo de Arriba, 1979), acostumbrado a la dureza de las carreras de montaña, logró la victoria (02:58:30). El apodado Gigante de Campo de Arriba -por sus 1,97 cm de altura- corredor del Hcb Entrenamiento Personal, ganó el año pasado el Trail Aras de los Olmos (Valencia), la Media maratón de montaña Montes de Tuéjar (Valencia), fue segundo en la Media Maratón Vía Verde-Ojos Negros en Navajas (Castellón) y tercero también en la Subida al Pico Chelva en Cheste (Valencia),

Roberto García Díaz, con un historial de maratones y ultras a sus espaldas, y el maratoniano Jorge Gómez Sanz, ambos del Club Municipal de Atletismo Arganda, entraron juntos en meta (3:01:54) para repartirse el segundo y tercer puesto. En categoría femenina la ganadora fue la navarra Tanya Sainz Gainzarain (Pamplona, 1986), con un tiempo de 3:59:52. En segundo lugar entró la ganadora del pasado año, la británica Sunny Caliz-Patel (4:03:04), del 100 Marathon Club. Manuela Vos completó el podio (4:18:46) en una prueba en la que sólo cinco mujeres la concluyeron.

Para más información puedes consultar la web oficial de la Maratón Vías Verdes o su página de facebook donde encontraras clasificaciones e imágenes de la prueba, como las que aquí aparecen, todas ellas obra de Billyfotograf, otro de los que pasó mucho frío en Arganda.

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