La Senda de los Frailes 2017: Carrera modesta, causa milenaria

La localidad segoviana de Sebúlcor celebró el pasado 16 de septiembre la decimocuarta edición de su carrera La Senda de los Frailes. La cita, reconvertida hace tres años en carrera de montaña, hasta entonces carrera pedestre, sigue teniendo el mismo objetivo inicial. Éste no es otro que recaudar fondos para tratar de mantener un patrimonio histórico que data del siglo XIII, el convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz, situado en uno de los meandros de las hoces del río Duratón. Si en los últimos dos años la presencia de Raúl García Castán, campeón de Europa de carreras de montaña, dio prestigio a esta prueba, en esta edición el testigo lo recogió Recuerdo Arroyo, cuatro veces ganadora de la San Silvestre Vallecana Popular.

Desde hace más de una década, la Asociación Amigos del Convento de la Hoz persigue que este rincón de la historia, actualmente en ruinas desde que fuera abandonado en el siglo XVIII, no se pierda, que no acabe sepultado en el río Duratón. Gracias a la constancia de ese grupo de amigos, el convento fue declarado en 2012 Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León.

El siguiente paso importante para tratar de salvaguardar este patrimonio para que puedan disfrutarlo generaciones venideras se ha dado este mismo año, cuando los anteriores propietarios, ante la dificultad de encontrar subvenciones procedentes de la administración pública, decidieron ceder la titularidad de estas ruinas al Ayuntamiento de Sebúlcor -ver la carta publicada por unos de los propietarios en El Adelantado de Segovia-.

El consistorio de este pequeño municipio segoviano, que no llega a los 300 habitantes, con el respaldo de la Asociación, tratará a partir de ahora de encontrar ayudas públicas para intentar conservar, más que reconstruir, lo que queda de este legado olvidado durante siglos. La Senda de Los Frailes, creada en su día para dar a conocer la existencia de este convento, servirá también ahora para captar fondos que ayuden a su mantenimiento, donde corredores y acompañantes pueden aportar su granito de arena.

La dureza la pone la arena

Aunque desde hace tres años, cuando se cambió y alargó el recorrido y se abandonó el Circuito de Carreras Pedestres de Segovia, se catalogó como carrera de montaña, la Senda de los Frailes no es un trail al uso. Su desnivel positivo acumulado apenas supera los 200 metros por lo que con una buena preparación puede hacerse todo su trazado corriendo.

Sin embargo, no es un carrera fácil de correr, pues tiene un par de rampas duras, con cierto desnivel, un complicado tramo de zigzagueo entre rocas y matorrales y, sobre todo, lo que hace especialmente dura a esta prueba es la gran cantidad de arena que tiene en varios kilómetros de su recorrido. Porque si ya de por sí es duro tratar de correr en la playa, sobre la arena, no sobre la orilla, donde tus pies se sepultan a cada paso que das, imagínate lo que es correr sobre esa arena y tener además que sortear piñas, ramas, saltar troncos, al tiempo que te enfrentas a varios desniveles.

Para compensar esa dureza, disfrutarás de un recorrido sombreado en su primera parte, pues transcurre casi todo entre zona de pinares, y durante un par de kilómetros contemplarás las famosas Hoces del Río Duratón. Incluso verás el motivo de esta carrera, las ruinas de un convento que se resiste a ser enterrado gracias a la persistencia de unos amigos.

Salida a golpe de sartén

El recorrido de la Senda de los Frailes no ha variado en los últimos tres años. Comienza en la plaza central de Sebulcor, junto al edificio donde se recogen los dorsales -provisto de aseos-. La salida, como siempre, tras el tradicional sartenazo a cargo de uno de los tres singulares frailes de la asociación. Sin cuenta atrás y sin prolegómenos, sorprendiendo a más de uno de los casi 70 corredores que se dieron cita en esta edición.

El primer kilómetro es uno de los más rápidos, pues encadena las bajadas por el asfalto de la calle Real y la calle Plaza Fragua para girar luego a la derecha y llegar al camino de tierra que discurre paralelo al arroyo de Charco Redondo.

El ritmo alegre durará bien poco, pues nos vamos adentrando en zona de pinares, y el camino se convierte en una densa playa de arena, donde correr y no hundirse es prácticamente imposible. La mejor opción es correr fuera de los límites de la senda, en sus arcenes, con algo menos de tierra, pero con numerosas, ramas, piñas y algún que otro árbol que sortear. Este segundo kilómetro es prácticamente llano, pero las dificultades mencionadas lo hacen realmente pesado.

La subida más dura

Después de superar el segundo kilómetro y hasta el cuarto, el perfil se transforma en una bajada, con un camino bastante más despejado, aunque con tramos en los que la arena se sigue acumulando.
Aproximadamente después de rebasar el kilómetro 4,5, y tras dejar atrás un par de toboganes con alguna rampa de 700 metros al 7%, y superar un mar de arena, nos aguarda la subida más larga de la carrera. Se trata de un ascenso que supera el kilómetro con una pendiente media también que ronda el 7% desnivel, pero con alguna rampa inicial que coquetea con el 10%. En el camino de subida la tierra no se acumula, aunque contiene numerosas zanjas y piedras que endurecen un poco la ascensión.

Tras completar la subida y superar el primer avituallamiento líquido, el camino, en pleno bosque, nos da un respiro en forma de bajada que se prolongará durante algo más de medio kilómetro, y nos llevará hasta las Hoces del Duratón.

En el kilómetro 6,5 y tras un brusco giro de 90º donde parece desaparecer el camino, llegaremos a una de las partes más bonitas de la prueba, pero igual de dura. Durante más de dos largos kilómetros el camino se transforma en una estrecha senda que apenas permite el paso de un corredor, paralela al desfiladero que no separa de las Hoces del Duratón y que veremos a ratos. La senda se estira y zigzaguea y deberemos sortear matorrales, esquivar y saltar piedras, con algunos tramos donde la senda se ensancha y nos esperan troncos caídos y como no, mucha arena. Sin duda el tramo más técnico que premiará la agilidad de los corredores más que su velocidad. Tampoco escasean las rampas y nos encontraremos al menos con tres, con entre 100 y 200 metros de longitud y un desnivel que oscila entre el 9 y el 14%.

Las ruinas del convento

Este eslalon termina justo cuando nuestra vista se posa en las ruinas del Convento de la Hoz, hundido en plenas Hoces, pero que se resiste a ser engullido. Y para que su recuerdo quede fijado en la memoria de cada uno de los corredores que se atrevan a enfrentarse en esta carrera, nada mejor que hacerlo con la rampa más dura del recorrido, con apenas 70 metros pero con una pendiente que roza el 20%, situada unos metros antes de llegar al kilómetro 9 de carrera. Y es que como dice el refrán la letra con sangre entra.

Tras despedirnos del convento, y recorrer el desfiladero de las hoces durante unos 500 metros más, la senda regresa a un camino ancho de tierra, con un perfil favorable, que permite el acceso al anterior mirador desde donde se divisan las ruinas del convento. Tras llegar a la altura del kilómetro 10, a una carretera de tierra, donde aguarda un nuevo avituallamiento, la prueba regresa a un nuevo sendero, ya a campo abierto, sin arena y sobre un perfil llano.

Largo descenso hasta Sebúlcor

Una última rampa, a la altura del kilómetro 10,5 será quizá la última que deberemos afrontar. La senda luego se reencuentra con la carretera de tierra superado el kilómetro 11 y los últimos cuatro kilómetros transcurren por esta carretera de tierra muy ancha y largas rectas, que permite alcanzar un ritmo elevado a todos aquellos corredores que aún tengan fuerzas. Sólo dos pequeñas subidas, sin un desnivel reseñable, nos separan de la meta de Sebulcor, ubicada como siempre en su campo de fútbol de hierba, donde se organizan actividades para entretener a los más pequeños. Tras la entrada en meta del último participante, la entrega de premios y hasta una rifa donde se sortea un jamón, los corredores reciben una pequeña y variada cena que podrán disfrutar junto a un acompañante.

Después de dos años en el que el triunfo fue para Raúl García Castán, pentacampeón de España de carreras de montaña y que fuera campeón europeo de la especialidad, su ausencia permitió que subiera a lo más alto del podio el segoviano Agustín Suñer Ramos (1:02:00). Suñer acabó octavo este año en la Rioja Ultratail, una carrera de montaña de tres etapas, en la que este año se impuso Luis Alberto Hernando, vigente campeón de Europa de Skyrunning.

En la Senda de los Frailes, acompañaron a Suñer en el cuadro de honor el palentino Adrián Santos Nieto (1:04:15) y Óscar Sanz Domingo (1:04:29).

Cuadruple vencedora de la San Slvestre Vallecana

El boca a boca y la promoción de esta carrera parece que funciona, pues en féminas, ausente Marta Vírseda, ganadora de sus dos últimas ediciones, recogió el testigo una de las reinas del atletismo popular nacional. Recuerdo Arroyo Arroyo (Moral de Calatrava, 1965) regresaba a una carrera en la que ya se impuso en 2014 cuando la carrera era pedestre y su dificultad era menor.

La veterana atleta del club de atletismo Arroyomolinos, que empezó a correr al cumplir casi los 40, acumula desde entonces un brillante palmarés. Recuerdo Arroyo ha sido ganadora durante cuatro años de la multitudinaria San Silvestre Vallecana Popular (2006, 2007, 2008, 2011) y actualmente es la vigente subcampeona de esta prueba. También ha sido campeona de España de medio maratón de veteranas (2005), bronce ese mismo año en los campeonatos mundiales de veteranas de los 10.000, campeona de España de los 1.500 y 5.000 en el año 2015 y actualmente es la vigente campeona de España de de los 10.000 y de los 1.500. Las medias maratones de Segovia, Villaverde, Valdepeñas o Almagro también figuran entre los éixtos de esta ferretera de profesión.

Ausente Marta Virseda, Recuerdo Arroyo (1:07:56) apenas tuvo oposición y aventajó en casi diez minutos a Isabelle Giroud (1:18:05), segunda, mientras que Eusebia San José Santa María (1:24:09) concluyó tercera.

Para más información, fotos y clasificaciones puedes visitar la web o la página de Facebook de la Asociación Amigos del Convento de la Hoz.

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