Carrera Skechers Norte Sur 2018: Rápida, pero con algunas trampas

La Carrera Norte Sur cumplió el pasado 17 de junio su décima edición. Se trata sin duda de uno de los 10K homologados más rápidos de la capital, aunque no está exento de trampas. La primera de ellas es su recorrido, pues prácticamente en su primera mitad está repleta de toboganes. La segunda es el calor, pues se disputa a mediados del mes de junio, cuando el asfalto de Madrid empieza a echar humo.

Aquellos entraditos ya en años quizá recuerden aquella serie de los ochenta, ambientada en el estallido de la guerra de secesión estadounidense, en la segunda mitad del XIX, donde dos amigos de la Academia de Westpoint, interpretados por Patrick Swayze y James Read, se convierten en rivales  para luchar en cada bando: la Unión, el Norte, contra los Confederados, el Sur.

La premisa de la Carrera Norte Sur, patrocinada por Skechers y organizada por Weekend Warriors y Last Lap, con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, parece partir del guión de esta serie. Los corredores en el momento de la inscripción deben elegir bando: el Norte o el Sur, cada uno provisto con una camiseta diferente. Al igual que en la Carrera de las Aficiones, ganará el equipo que obtenga el menor tiempo neto medio, por lo que todos suman en esta batalla por las calles de Madrid.

Rozando los 20º en la salida

La prueba ofrece un recorrido rápido, con tramos que resultarán muy familiares, para aquellos asiduos al asfalto madrileño, pues comparte kilómetros con la Media Maratón de Madrid o incluso con la San Silvestre Vallecana.

La Norte Sur se trata de una prueba idónea para hacer buenas marcas, pero ojo, no es tan sencilla como parece. Y es que las dos principales complicaciones de esta carrera son la primera mitad de su recorrido y el calor que suele hacer en Madrid en pleno mes de junio, rozando los 20º a las nueve de la mañana.

En cuanto al recorrido de la Norte Sur, parece propicio, pues parte de la calle Mateo Inurria, a pocos metros de Plaza Castilla, y desciende hasta la meta situada en el Paseo del Prado, justo a la altura de la fachada principal del Museo del Prado presidida por Velázquez. ¿Parece sencillo no? Para un 10K quizá lo sea, pero para una prueba que quiera ser la más rápida de su distancia tal vez no.

Primera parte con toboganes

En la primera mitad abundan más los toboganes que los kilómetros de bajada. Tiene bastantes metros de subida, aunque sin grandes desniveles, que sumados a bastantes metros de descenso impiden quizá tomar un ritmo constante en modo velocidad de crucero. A ello hay que añadir que los primeros kilómetros incluyen algún que otro giro que ralentiza el ritmo debido a la gran densidad de corredores.

Tras la salida en la calle Mateo Inurria, con cajones abiertos, aunque señalizados por tiempos, la carrera  gira a la derecha para bajar por la calle del General López Pozas, que se alarga por la calle Fray Bernardino López Sahagún. Se trata de un primer kilómetro donde la carrera se va estirando hasta llegar a la glorieta que toma el Paseo de la Habana, donde encontramos unos primeros metros de ligera subida, para enlazar otro kilómetros más, hasta girar por la calle Platerías.

Superado el segundo kilómetro tomaremos la avenida de Pío XII, donde a la altura de la Plaza del Perú, nos espera un repecho de 300 metros (km 3), para transformase en la avenida Príncipe de Vergara. Al girar de nuevo por la calle Serrano, no aguarda un segundo repecho, habitual en muchas carreras clásicas de asfalto madrileño.

A partir de aquí las prueba ofrece un kilómetro de descenso, con algún pequeño tramo de subida, hasta llegar a la plaza de la República Dominicana, a escasos metros de ecuador de la carrera.

Empieza el verdadero descenso

Desde este punto, y tras dejar atrás el avituallamiento intermedio, la carrera se vuelve muy favorable. Son más de dos kilómetros y medio de descenso por la calle Serrano hasta la calle Alcalá, aunque encontraremos no obstante dos pequeñas rampas: la primera de no más de 100 metros a la altura del ABC Serrano y la segunda con unos 300 metros a la altura del Hotel Villamagna.

Llegados a la Puerta de Alcalá, poco antes del kilómetro ocho, una rápida bajada de 400 metros nos llevará hasta las inmediaciones de Cibeles. Será el preludio, tras el giro de 180, de uno de los últimos repechos que le quedan a esta prueba. Son 200 metros de subida que nos devolverán hasta la puerta de Alcalá, y que se hacen más duros de lo que realmente son tras acumular casi tres kilómetros de bajada.

El desenlace se acerca y sólo restan casi dos kilómetros de puro descenso, primero por la calle Alfonso XII, pegaditos al parque de El Retiro, y luego por la estrecha acera de la Cuesta de Moyano,que tomaremos a la altura del kilómetro 9,5.

Tras la bajada por la Cuesta de Moyano alcanzaremos el Paseo del Prado para enfilar los últimos 300 metros de carrera, que pican ligeramente hacia arriba, en un final casi calcado al de este año en el maratón o en la media de Madrid.

Triunfos de Sergio Salinero y Raquel Gómez

Este año el Norte volvió a imponerse al Sur. El triunfo individual absoluto fue para el norteño Sergio Salinero Miguel (Madrid, 1981), que logró establecer el récord de la prueba. El atleta del Club de Atletismo San Sebastián de los Reyes Centro Clínico Menorca añade esta prueba a su palmarés en la que ya había otros prestigiosos 10k como la San Silvestre Vallecana Popular o la Carrera de las Aficiones. Salinero se impuso por delante de su compañero de equipo Alex Jiménez Vicente (Madrid, 1984), vigente subcampeón de la San Silvestre Vallecana Popular. Javier Díaz Carretero (Málaga, 1976) concluyó tercero.

En féminas, el triunfo fue para la gran favorita la atleta internacional Raquel Gómez Martín (Don Benito, 1982), embajadora este año de la prueba, junto al gran Martín Fiz. La extremeña, cuarta en el último campeonato de España de los 10.000 en ruta, es una atleta todoterreno capaz de brillar en el asfalto como en la montaña, pues hay que recordar que fue bicampeona de España de Carreras de Montaña (2015 y 2017). María Elena García Díaz (Madrid, 1975) fue segunda, mientras que Jennifer Decosido González concluyó tercera.

Botellas recicladas

En definitiva, la Skechers Norte Sur se trata de una carrera bastante rápida, muy recomendable para todos aquellos que quieran mejorar sus tiempos en esta distancia. No obstante, podría ser un poquito más rápida, simplemente cambiando su fecha en el calendario, pues en meses primaverales u otoñales una mañana más fresca permitiría que los corredores rebajasen su tiempos. El ambiente de la prueba por contra sí que estuvo bastante frío, pues el horario, como suele ser habitual en las carreras de la capital, elimina a los espectadores a lo largo del recorrido.

Por lo demás, la prueba está bastante bien organizada, con varios días para recoger el dorsal y demostrando que se escucha a los corredores, pues se regresó al recorrido original de 2016, debido a que el trazado del pasado año al parecer no gustó.

Entre las pocas cosas que fallaron, quizá fue la escasez de voluntarios y puestos en el avituallamiento líquido intermedio, sobre todo en relación al número de corredores.

Por contra, uno de los puntos a su favor estuvo precisamente en esos avituallamientos, provistos con agua embotellada en envases reciclados, un aspecto que deberían cuidar la mayoría de las carreras con elevada participación de corredores. Para más información, clasificación, imágenes y vídeos puedes consulta la web oficial de la Carrera Skechers Norte Sur.

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