Carrera Asociación Víctimas del Terrorismo 2016: Un error desluce una interesante prueba

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El madrileño barrio de Moratalaz fue el escenario el pasado 25 de septiembre de la tradicional carrera organizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que cada año recuerda y homenajea a todas aquellas personas que han sufrido la sinrazón del terrorismo en nuestro país. Inicialmente no teníamos previsto participar en esta prueba, pero la cancelación de la carrera de montaña Soto Run, que se iba a celebrar en Soto de Real, hizo que buscásemos una alternativa.

La carrera de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) tenía bastante buena pinta sobre el papel. Se trata de una carrera nada masificada, con poco más de 400 corredores llegados a meta, por lo que se puede correr con comodidad. Discurre por un terreno mixto, mezclando el tartán de la pista de atletismo del Polideportivo de Moratalaz en su salida y meta, algunos tramos del asfalto de las calles de este barrio madrileño, el cemento del Anillo Verde Ciclista de Madrid y la blanquecina tierra del Parque de la Cuña Verde. No es tampoco una carrera llana, pues tiene un par de cuestas tanto en el carril bici como sobre todo en su trazado por el parque que la hacen algo exigente e impide hacer grandes marcas.

Además, la organización permitió a los corredores que este año recogiesen el mismo día de la carrera el dorsal chip y la camiseta técnica de la prueba, con la ventaja que eso supone para el corredor, unos obsequios a los que se unirían en meta una generosa bolsa gracias a los numerosos patrocinadores del evento. Gazpacho, panetines, protector solar, café, cremas y otros regalos llenaban una de las bolsas más completas que hemos recibido en una prueba de 10 km en Madrid. No faltaron tampoco un avituallamiento final con fruta, agua, refresco o bebida isotónica y un pinchito de queso con membrillo. La carrera contaba con otos servicios básicos que a veces se echan en falta: guardarropa, aseos y las duchas, así como tres fisioterapeutas de Fisiorunners, que atendieron a los corredores antes y después de la prueba. Por último, llegar a la cita era bastante sencillo, porque si accedes en coche se puede aparcar fácilmente y la boca del metro de Pavones está muy cerquita del Polideportivo de Moratalaz.

Con estos ingredientes, el resultado final parecía abocado al éxito, pero un error (o no) en la señalización dejó a muchos corredores con un regusto amargo. Para algunos encontrarse con menos kilómetros de los inicialmente previstos en una prueba puede ser una buena noticia. “Mejor, ¿no?”, suelen decir los que no corren cuando alguna prueba marca bastante menos de lo previsto y se sorprenden de que tuerzas el gesto ante tal pregunta. Y es que la gran mayoría de corredores adictos a las carreras esperan que al menos las distancias anunciadas se cumplan, porque muchas veces deciden su participación en determinadas pruebas en función de ello, seleccionando esa prueba y no otras alternativas similares.

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Todo bien, hasta el Km 5,5

En la carrera de la AVT inicialmente estaban previstos 10 kilómetros, repitiendo el mismo recorrido de ediciones anteriores, como mostraban los planos incluidos en su reglamento. Hasta más o menos el kilómetro 5 y medio todo fue bien. Buena señalización, voluntarios que animaban y marcaban la dirección a seguir, aunque se echaba en falta carteles que indicasen el paso por cada kilómetro.

La salida, tras un minuto de silencio en homenaje a tantas víctimas, ofrecía a muchos corredores la posibilidad de recorrer la azulada pista de atletismo del Polideportivo de Moratalaz. Tras salir del polideportivo por la calle Hacienda de Pavones rápidamente tomamos a la izquierda el carril bici que discurre paralelo a la calle Brujas. Superado el cruce con la calle de la Avenida del Doctor García Tapia, dejando atrás un pequeño repecho de escasos 200 metros, retomamos el carril bici, con una excelente labor de la policía y de los voluntarios, quienes además de advertir a los sorprendidos ciclistas que se encuentran la carrera, marcan los posibles obstáculos.

Siempre por el carril bici, paralelo a las calles Ciudad Encantada y Fuente Carrantona, de nuevo la policía y los voluntarios nos ayudan a cruzar esta última avenida para cambiar la dirección de la marcha, justo antes de llegar al puente de la carretera del Eje O’Donnell y tomar el asfalto de Fuente Carrantona. Llegados al kilómetro 3, volvemos a tomar el carril bici, pero esta vez el que lleva al Parque de la Cuña Verde, y que discurre paralelo a la calle José Bergamín, que se transforma en una bajada para recuperar fuerzas.

El parque nos acoge con una primera cuesta de unos 250 metros y una pendiente media por encima del 5%. Tras una ligera bajada y superar el kilómetro cuatro, un giro de 180 grados nos conduce al camino inverso, esta vez transformado en una pequeña subida de algo más de 150 metros y una pendiente del 7%. Otra suave bajada nos llevará hacia el pinar del parque, donde en el kilómetro 5, en teoría el que marca el ecuador de la prueba, nos aguarda el avituallamiento líquido intermedio. El trazado por el parque vuelve a girar, paralelo a la carretera del Eje de O’Donnell, y en el kilómetro 5 y medio todo cambia.

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Desaparece la señalización

En ese punto, la señalización de la prueba desapareció y durante más de medio kilómetro no hubo cinta o flecha que marcase el itinerario de la prueba. En ese punto, durante el pasado año -según su recorrido- la carrera daba un giro de 180 grados y bajaba, paralela al mencionado eje O’Donnell en dirección a los campos del Urbis. En esta edición el recorrido contemplaba ese mismo itinerario, pero en el momento del paso de los corredores por ese punto no había señalización alguna para acometer dicho giro, dos voluntarias no indicaban que así fuese, y la única pista era seguir a los corredores que te precedían.

Esa falta de señalización y este nuevo recorrido improvisado provocó una situación rocambolesca y es que aproximadamente los primeros cincuenta corredores tuvieron que atravesar el pelotón de corredores que cerraba la carrera. En esta intersección de la carrera seguía sin haber voluntarios, tampoco carteles, ni vallas y la única referencia eran los corredores que te precedían. En nuestro caso, por un momento perdimos de vista al corredor que iba delante nuestro, justo cuando atravesaba el pelotón de cola, fundiéndose un momento con ellos. “Es imposible que una carrera atraviese otra”, pensamos, por lo que tuvimos que girarnos para saber si algún corredor que nos acompañaba conocía el recorrido, pero estaba tan desconcertado como nosotros. Al final, tras unos segundos de duda que se hicieron eternos, vimos a lo lejos reaparecer al corredor que nos precedía para poder proseguir la carrera. Un grave error de señalización debido a la ausencia de indicadores y voluntarios que pudo generar un auténtico caos si alguno de los primeros corredores hubiese tomado un camino distinto.

Pasado el kilómetro 6 la carrera tomaba el camino de vuelta, reaparecía la señalización y los voluntarios. Regresamos al carril bici, con unos metros de subida, y en esta ocasión, al llegar a Fuente Carrantona, en vez de desandar el camino de ida cruzamos directamente la calle para tomar de nuevo el carril bici paralelo a la calle de la Ciudad Encantada. Estamos en el kilómetro 6 y medio, el perfil del carril bici ahora es de ligera bajada y ponemos rumbo hacia la meta deshaciendo el camino de ida.

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Lógica versus señalización

Sin embargo, al llegar al kilómetro 8, a las puertas del polideportivo de Moratalaz, a pesar de los conos y de la policía municipal cortando el tráfico, no había voluntarios. De nuevo algo no cuadra. Quedan dos kilómetros y los conos parece que apuntan en dirección al polideportivo.

Si llegas a ese punto, sin ver cómo el corredor que te precede entra en el recinto, piensas que aún tendrás que dar una vuelta por el exterior del polideportivo para completar los kilómetros que faltan. Y así andábamos unos pocos despistados, a punto de bajar por la calle Brujas para rodear el complejo, cuando algunos espectadores (gracias) nos indicaron el camino correcto, con la sorpresa de que al completar casi una vuelta a la pista de atletismo y entrar en meta, nuestro GPS confirmaba lo que nos temíamos y es que el reloj apenas marcaba 8 kilómetros y 600 metros.

Al principio piensas que sólo tú y los que ya están en meta han tomado un atajo irregular, que en algún momento nos hemos despistado, pero cuando ves que antes de cumplirse los 40 minutos de prueba van entrando la mayoría de corredores, comprendes que todos han seguido el mismo recorrido. Mychip, encargada del cronometraje, subió inicialmente los tiempos de todos los corredores calculando que la distancia era de 10 Km, pero a las pocas horas rectificó y dejó los participantes sin tan espectaculares marcas. No obstante, recalculó a la baja, porque estimó que el “nuevo” recorrido tenía poco más de 8 kilómetros y 100 metros, cuando la prueba supera con creces los 8 Km y medio.

La sensación es que el recorrido por alguna razón se cambió a ultima hora sin avisar y el problema es que los corredores aún no sabemos por qué, pues la organización en su web y en su página de facebook no comenta nada al respecto. Sería conveniente conocer cuál fue el fallo para no volver a repetir los errores en próximos ediciones. Y es que salvo por este grave error, se trata de una carrera que trata muy bien al corredor, con un recorrido mixto muy entretenido, con una buena oferta de servicios y una generosa bolsa del corredor. Hasta que se aclare el misterio, Moratalaz seguirá siendo el triángulo de las Bermudas del running que se come los metros, como suele ocurrir cada año en la media maratón que se celebra en noviembre en el barrio madrileño.

cartel-avt16Ficha técnica
Carrera Asociación de Víctimas del Terrorismo 2016
Fecha: 25 de septiembre de 2016
Lugar: Moratalaz (Madrid)
Distancia: 8,6 Km
Hora: 09:00
Precio: 9-11 €
Organiza: Asociación Víctimas del Terrorismo, con el patrocinio del Ministerio del Interior, Comunidad de Madrid, Gobierno Vasco, Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT), Fundación Víctimas del Terrorismo y  Coca Cola. Colaboran, Laister, Horneados Alba y Deportes Evolution.
Participantes: 407
Clasificaciones: Masculina: 1) Fernando Crespo Roldán (29:46); 2) Rafael Ordad Carpio (29:49); 3) Victor Ricardo Díaz-Santos (29:50). Femenina: 1) Cristina Rozalén Pedraza (35:51); 2) Patricia Guerrero Muñana (37:58; 3) Patricia Negrete Martín (38:29)
Clasificación completa: Mychip
Imágenes: Facebook AVT

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