Alameda Trail 2019: Carrera de montaña de alto nivel a 30 minutos de Madrid

Alameda Trail 2019. Fotos: SSHA Studio y Gascon Pic

¿Puede ser muy dura una carrera de montaña cuya máxima altitud apenas supera los 800 metros, comenzando cada ascenso desde los 700 metros? En el municipio madrileño de Torres de la Alameda no sólo han conseguido hacer una carrera que en dureza no tiene nada que envidiar a un trail de los Pirineos. Han logrado algo aún más complicado: que el corredor tenga la sensación de que se encuentra en una prueba top de alta montaña a sólo media hora de Madrid.

Torres de la Alameda, en pleno corredor del Henares, a escasos quince minutos de Alcalá de Henares, es una pequeña localidad de poco más de 7.000 habitantes. No tiene elevadas cordilleras ni zonas montañosas, pero se enmarca en un paisaje repleto de cerros, barrancos, cauces de río, monte bajo, dehesas y mucho, mucho sendero, que si se combinan pueden hacer las delicias de cualquier corredor, ciclista o senderista.

Cuidando cada detalle

El Club Deportivo Alameda Trail, con el respaldo del consistorio de la localidad, ha sabido leer el potencial que ofrecía su entorno y ha puesto en marcha -esperemos que sólo sea el comienzo-, una carrera de montaña de alto nivel y elevada exigencia.

La organización ha cuidado cada detalle al mínimo y se nota que detrás de este primer Alameda Trail Madrid, celebrado el pasado 27 de abril, hay mucha planificación, trabajo y ganas de hacer una carrera pensada para corredores independientemente de cual sea tu nivel. Para ello ofrece dos distancias. Una corta, de 13 kilómetros, para los más rápidos y los menos experimentados, y una larga, de 33 kilómetros, para los que buscan retos mayores.

Con una bolsa del corredor que incluye una camiseta técnica elegante, diseñada sin prisas, un buff y alguna que otra vianda. Con medalla para los que crucen la meta, acompañada de un plato de migas, bebida, frutas y otros alimentos para reponer fuerzas. Con duchas en la misma salida, sin necesidad de desplazarse. Sin problemas de aparcamiento. Con un libro de ruta para el corredor y, no menos importante, otro para que sus acompañantes puedan seguir la carrera y disfrutar de algunos rincones que tiene su entorno.

Y ya, en plena carrera, numerosos avituallamientos -cinco- provistos de todo (agua, bebida energética, refrescos, gominolas, plátanos, naranjas, etc.), bastantes controles para erradicar a los tramposos y una señalización generosa, con numerosas balizas cada pocos metros y con carteles que advierten del riesgo en algunas bajadas. Fenomenal también el trabajo de los voluntarios, tanto de los que había en los avituallamientos, como la pareja que solía coronar cada cumbre, animando la ascensión de los corredores, o los voluntarios que grabaron la prueba y asistían en carrera.

Subidas cortas, intensas y numerosas

Con todo esto, mucho más de lo que ofrecen la mayoría de pruebas sobre todo si pensamos en asfalto, ya consigues una cita de lo más interesante. Pero si además le añades lo que importa, un recorrido duro y exigente, obtienes lo que un corredor espera encontrarse en un trail de alta montaña y no en pleno Corredor del Henares.

Y la empresa no es nada sencilla. Pues conseguir un desnivel positivo acumulado cercano a los 1.700 metros en la carrera larga, en un entorno donde la cota más alta apenas llega a los 800 metros, es muy complicado. Y mucho más teniendo en cuenta que nos encontramos en plena meseta central, por lo que cada ascenso parte siempre por encima de los 600 metros. Y donde la subida más larga apenas llega al kilómetro.

La solución para alcanzar ese desnivel pasa por diseñar un perfil con numerosas cuestas, una veintena, sin repetir ninguna, diseminadas en la multitud de cerros que pueblan este entorno. El resultado, en la prueba larga, es una constante sucesión de subidas y bajadas, cortas, de unos 500 metros de media, pero con una intensidad elevada. Con más de 10 kilómetros acumulados de rampas que no bajan del 7% y con algunas que incluso rozan el 40% de desnivel.

La dureza por tanto de este primer Alameda Trail viene determinada por sus constantes subidas, pero también por las consiguientes bajadas. Ese cambio continuo del perfil, donde subes o bajas, impide mantener un ritmo constante, y que nuestras piernas se acostumbren.

Porque una carrera de montaña al uso, de una distancia similar, suele tener un par o, como mucho, quizá media docena de subidas y otras tantas bajadas, que se prolongan durante al menos un par de kilómetros. Te permiten ir asimilando progresivamente esos ritmos. En el Alameda Trail ésto no sucede. No hay más de un kilómetro que sube o que baje. En esos 33 kilómetros largos encuentras una veintena de subidas con sus correspondientes bajadas sin posibilidad de conseguir ritmos estables. Y lo peor es que según avanza la prueba, cuando el cansancio se acumula, da la sensación que las subidas se van volviendo más duras.

Salida simultánea de las dos distancias

Las dos pruebas del Alameda Trail comparten hora de salida y prácticamente sus primeros 12 kilómetros. Ambas parten junto al Polideportivo Municipal de Torres de la Alameda y tras unos escasos metros de asfalto, emprenden ya la primera subida por una de sendero arbolado que poco a poco se irá despejando. Son casi 800 metros de subida progresiva, con una pendiente media por encima del 14%, donde se puede correr a pesar de que hay alguna pequeña rampa que llega ya al 28%.

Tras esta primera subida se repite la receta que nos acompañará durante toda la carrera. Detrás de cada subida viene una bajada con una distancia muy similar, seguida a veces de algunos metros llanos. En definitiva, una especie de series triangulares, que repetidas en el tiempo y con los oportunos descansos fortalecen la musculatura de las piernas, pero que juntas, sin respiro y en un mismo día, consiguen que, como diría aquel, no sientas las piernas. Una sensación que, lamentablemente, se prologará durante varios días y que hará que te cambia la cara cuando veas unas escaleras.

La segunda subida de este Alameda Trail no se hace esperar. Llega poco antes del primer kilómetro y medio, con otros 500 metros con un desnivel medio del 13,5% y con alguna rampa por encima del 25%. De momento siguen siendo corribles. Tras el oportuno descenso llega la tercera, más corta y menos intensa, con unos 400 metros al 11%. En medio cruzaremos la carretera M-220. Pero no lo haremos por un túnel, sino que deberemos atravesar una estrecha tubería, evitando la tentación de hacerlo a gatas.

La cuarta subida nos llevará a Valdecomenar, una de las tachuelas de la localidad, en una de las cuestas más largas y quizá más suaves de este Alameda Trail. A partir del kilómetro 3,7 nos espera un kilómetro de ascenso, con un desnivel medio del 6,5% y con rampas que no llegan al 8%.

Primera parte más uniforme, la segunda más diversa

Hasta el momento el recorrido del Alameda Trail es bastante corrible, por senderos o por algún que otro camino de tierra, con subidas cortas pero no muy pronunciadas. También ayuda que el corredor aún esté fresco. El quinto ascenso, con 500 metros y un desnivel del 7,5%, con rampas que no superan el 11% nos llevará hasta El Plantío de Torres a la altura del séptimo kilómetro de carrera.

La sexta subida, en el kilómetro ocho, será más corta (300 metros) pero más intensa (17% de desnivel). Después llegarán dos subidas más, muy similares, con entre 600 y 700 metros y desniveles medios entre el 8 y el 11%.

Superado el kilómetro 10 enlazaremos con los primeros kilómetros del camino de ida, en pleno monte, y luego por una zona de olivares. Nos llevará en dirección a la salida, por lo que deberemos volver a cruzar la dichosa tubería. También subiremos una cuesta, la novena, con 400 metros y el 14% de desnivel, con alguna rampa al 20%. Las dos carreras se despedirán unos metros antes de que los participantes de la prueba corta enfilen los últimos metros hacia la meta, en el avituallamiento del kilómetro 12.

Barrancos, dehesas, campos de cultivo…

Un kilómetro después, los corredores de la distancia larga cruzaremos, esta vez por un pequeño túnel la M-224 e iremos unos metros por el arcén exterior de esta carretera. En esta segunda parte el paisaje cambia y se vuelve más rico y diverso. La carrera discurre por dehesas, sombreados cauces de río, campos de cultivo, olivares, algún que otro tramo de pista, bosques, pero sin olvidarnos de ese monte bajo repleto de numerosos cerros cada vez más ásperos.

La décima cuesta de la prueba nos espera poco antes de llegar al kilómetro 14, con una subida de casi 700 metros con una pendiente por encima del 9%. Después de la subida a El Quemado (km 15), con 400 metros al 12%, nos esperan otras dos ascensiones de casi un kilómetro al 8% de desnivel en la zona del barranco de las Zorreras y que nos llevarán a superar el kilómetro 20 de la prueba.

Trece subidas después, mientras la prueba transita por cauces de ríos, campos de siembra, senderos y nada de pistas, aún siguen quedando más cuestas. Una de las más pronunciadas la encontraremos pasado el kilómetro 22 , con poco más de 200 metros que superan una pendiente media del 25% y que casi hay que subir gateando.

Dos kilómetros más tarde aguarda otra subida exigente de casi un kilómetro, con una pendiente media por encima del 11% en la zona de El Colorado de la Dehesa, donde hay un par de bajadas más técnicas con mucha piedra suelta y resbaladiza arena.

Entre el kilómetro 25 y el 30 aguardan otras tres subidas de no más de 500 metros, entre las que destaca la subida a Valdelavieja (km 28), con algunas rampas que superan el 37% de desnivel. También nos acordaremos de la que viene después, la subida al Pico del Búho (km 30), al que llegaremos y despediremos por el estrecho sendero que lleva su nombre.

Pocos defectos en su primera edición

A partir del kilómetro 31 y medio finalizará al fin este sube y baja y enfilaremos una ancha carretera de tierra que nos llevará a las inmediaciones de Torres de la Alameda. No obstante las cuestas no terminan aquí. Porque tras subir una corta, pero empinada rampa, llegaremos al asfalto de las calles del pueblo, que parece que nunca terminan y que ligeramente siguen subiendo hasta llega a la meta.

A esta primera edición del Alameda Trail se le pueden sacar muy pocos defectos. Quizá habría que reforzar la señalización de un par de tramos con cintas en el suelo. En concreto los que discurren por las escasas pistas de tierra, donde el corredor se relaja después de tanto sube y baja, y quizá no se percata de que el trazado realiza un giro de 90º para abandonar esas pistas.

Quizá faltó algo de ambiente, pero a medida que la prueba mantenga este nivel y se corra el boca a boca seguro que llegarán muchos más corredores y el público también se acercará a esta prueba. Además, hay que recordar que la prueba, al igual que la Maratón de Madrid, tuvo que cambiar de fecha y pasó del domingo al sábado debido a las elecciones generales.

La élite del trail nacional en Torres de la Alameda

La primera edición del Alameda Trail reclutó a varios corredores de élite del trail español. Sólo hay que ver el podio de la distancia larga, tanto en hombres como en mujeres, con nombres con un buen palmarés de la talla de Walter Becerra, Ángel Villalba, Juan José Somohano, Virginia Pérez o Cristina Santurino, por citar sólo a algunos. Y éso que finalmente no pudo acudir la vigente Campeona de España de Trail, la cántabra Azara García de los Salmones.

Así, en la distancia larga el Walter Becerra Páez (2:46:03) se llevó este primer Alameda Trail. El venezolano afincado en Sestao logró este año el Trail Costa Quebrada en Cantabria y el pasado curso ganó la Zumaia Flysch Trail, puntuable para la Copa de España, y más de media docena de carreras de montaña en Euskadi.

Becerra se impuso a Ángel Villalba Sanz (2:50:43), uno de los mejores corredores de montaña de Castilla-La Mancha. El asturiano Juan José Somohano Peramato (Cabrales, 1991) subcampeón de España de Trail en 2018 y campeón de mundo por equipos con España ese mismo año en el Mundial de Penyagolosa, terminó tercero (2:52:20).

En féminas, la internacional española Virginia Pérez Mesonero (Guadalajara, 1987) impuso un ritmo infernal desde el comienzo y se llevó el triunfo (3:17:01). Cristina Santurino Fontecha, quinta este año en la Maratón de la Trangrancanaria y sexta también en los 60K del Penyagolosa Trails, hizo como suele ser habitual en ella una carrera de menos a más, y terminó segunda (3:39:34). Sandra Domínguez Chávez, ganadora en 2018 del circuito largo del Madrid Tacktika Trail, finalizó tercera (4:02:39).

En la distancia corta, Roberto Prieto Carbajo (1:02:49), se impuso a Fernando Sánchez Fernández (1:03:33) y a Jesús Hernández Soto (1:07:36). Por su parte, Nieves Rodríguez García (1:31:48) fue la mejor fémina, por delante de Ana María Tejedor Fernández (1:32:09) y de Manuela Moreno González (1:32:57). Como curiosidad, 149 corredores finalizaron cada una de las dos pruebas de esta primera edición del Alameda Trail que, si mantiene este altísimo nivel, puede convertirse en una de las mejores carreras de montaña de la Comunidad de Madrid.

Para más información puedes visitar la web de Alameda Trail Madrid 2019 o su página de facebook que incluye una amplia galería de imágenes cortesia de los fotógrafos Borís Albarrán, de SSHA Studio Art, y de Miguel González Gascón (GasconPic), incluidas las que aparecen en esta crónica.

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