15 Km Metlife 2016: Burocracia, cambio de recorrido y fracaso del calendario unificado de carreras en Madrid

cabeza carrera

En 2015 nació una prometedora carrera en Madrid, los 15 Km Metlife que, como señalábamos entonces –ver crónica-, contaba con algunos aspectos que la podían convertir en una de las pruebas más atractivas del calendario madrileño. La distancia, 15 kilómetros, nada frecuente, pero sobre todo su recorrido muy atractivo y turístico, que pasaba por los principales puntos de la capital (Torres Kio, Santiago Bernabéu, las plazas de Colón, Cibeles y Neptuno, la Puerta de Alcalá, el Retiro, la Estación de Atocha, el Museo del Prado, el Congreso de los Diputados, la Puerta del Sol, la Catedral de la Almudena, el Palacio Real, el Templo de Debod, el Manzanares y su Madrid Río) hicieron que en este 2016 muchos corredores se sumaran a la segunda edición de estos 15 Km Metlife.

Sin embargo, unas horas antes de la carrera, ésta sufrió un inesperado revés. La cosa ya comenzaba mal por culpa de los políticos de este país, tras ser incapaces de llegar a un gobierno cuando los españoles reclamaban acuerdos y diálogo. Y es que la carrera estaba inicialmente prevista por la organización para el 26 de junio, pero las inesperadas elecciones generales, primer contratiempo, hicieron retrasarla una semana, algo de lo que la organización ya avisaba incluso antes de abrir inscripciones.

Pero la herida mortal llegó unos días antes de la disputa de los 15 Km Metlife, cuando el Ayuntamiento comunicaba a la organización que el recorrido era inviable y que sólo había lentejas: o dar vueltas por el eje Castellana-Recoletos o cancelar la prueba, como relata el siempre bien informado Luis Blanco en Capital Radio.

salida

A pesar de que la organización trató de mantener parte del recorrido del pasado año, cambiando la meta, la respuesta del Ayuntamiento fue siempre la misma, argumentando cuestiones técnicas y de seguridad. Y es que la carrera coincidía con las Fiestas del Orgullo, con pocos actos para esa mañana, pero con mucha basura acumulada en la capital y operarios de limpieza trabajando a destajo -como comprobamos en la Puerta de Alcalá, cerca de la meta- y con escasez de agentes para garantizar la seguridad y los cortes de tráfico en el recorrido. Hasta aquí razones compresibles, pues sin servicios de limpieza, agentes de seguridad y miembros de protección civil muchas carreras serían inviables.

Burocracia excesiva

Lo que no se entiende, o al menos no comprendemos los corredores, que también somos ciudadanos, es que este cambio del recorrido se nos informe a escasas 48 horas de celebrar la carrera. La carrera estaba programada desde comienzos de año, como recogía el propio calendario oficial elaborado por el Ayuntamiento, a celebrar el 3 de julio (no el 26 de junio). El recorrido era similar al de año pasado y además también coincidió en fechas con las fiestas del Orgullo.

Desde el mes de abril se sabía que las elecciones se celebrarían el 26 de junio y que por lo tanto la carrera debería retrasarse y que coincidía con las fiestas de Orgullo. Más de dos meses para decidir si la carrera era compatible o no con las fiestas, programadas también con mucha antelación, por lo que no parece comprensible que una decisión de esta magnitud, que afectó a más de 3.000 corredores, muchos de ellos madrileños, y que como tal pagan sus impuestos, se tome sólo unos días antes con el perjuicio que supone para los corredores. La Dirección General de Deportes dio su visto bueno con bastante antelación pero, como comenta Luis Blanco, el resto de áreas del Ayuntamiento, que son las que dan la validez a cualquier evento, no se pronunciaron hasta un par de días antes, al igual que sucede en otras muchas carreras.

abel anton

Está claro que en las calles de Madrid se celebran muchas carreras, demasiadas con recorridos similares, pero ya que se cuenta desde este año con un calendario oficial, se deberían agilizar los tramites para aprobar o no una carrera y no esperar hasta el último momento, sobre todo si hay algún otro evento en las mismas fechas. Ocurría antes, con el anterior consistorio (como por ejemplo con los 10 Km de Madrid de 2013), y sigue sucediendo ahora. Parece que sigue sobrando la burocracia que hace siglos ya denunciaba Mariano José de Larra.

Susto o muerte

Finalmente, la organización decidió salvar la carrera y diseñó el único recorrido permitido por el Ayuntamiento, que era subir y bajar la Castellana. Es decir, como la mayoría de carreras que se disputan en la capital, con el agravante de que había que dar una vuelta y media a tan triste recorrido. Cambiado el recorrido inicial, se rompió el encanto. De los 3.000 corredores inscritos, apenas se presentaron poco más de mil, ya que al menos la organización tuvo el detalle de avisar de que devolvería la inscripción a todos aquellos que decidieran no desfilar por la pasarela Castellana-Recoletos.

Lo peor, quizá, es que una carrera atractiva y turística en su primera edición, queda herida de muerte, porque el año que viene más de uno se planteará no correrla, no vaya a ser que el Ayuntamiento cambie a última hora el recorrido. La solución pasa por agilizar las decisiones en el Ayuntamiento, limitar quizá el número de carreras que se disputan en la capital o buscar recorridos alternativos, que sean atractivos y que no requieran tanto personal. Complicado.

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Cocinar con un único ingrediente

Ante estas circunstancias, el doble campeón del mundo de maratón Abel Antón, padrino del evento, tuvo que cocinar un nuevo recorrido con un sólo ingrediente, Paseo de la Castellana, por lo que el plato, no lo hubiera mejorado ni Alberto Chicote ni chef-runners como Paco Roncero o David Muñoz. Y así fue, realmente insípido para casi la totalidad de corredores. Al menos la subida estaba en la mitad, pues si hubiera estado al comienzo habría que haberla afrontado por duplicado. Abel Antón, que sigue dando la cara por este deporte, se ofreció incluso como liebre de lujo, un gran detalle.

Los 15 Km Metlife parten desde la Castellana, a la altura del cruce con la calle Rosario Pino. Los cinco primeros kilómetros son de bajada, con un desnivel acumulado de casi el 2% hasta el Paseo de Recoletos, a la altura del cruce con la calle Salustiano Olózaga, unos metros antes del cruce con la calle Alcalá y cerca de la Plaza de Cibeles. No es sin embargo una bajada pura y estos cinco primero kilómetros cuentan con media docena de pequeños repechos, aunque de no más de 200 metros. Quizá los más “pronunciados” sean los que hay nada más cruzar el Santiago Bernabéu, el que figura antes de llegar a la altura de Nuevos Ministerios y el que se encuentra poco después, a la altura del Cruce con María de Molina.

subida

Los cinco siguientes kilómetros son de subida aunque con una pendiente similar, cercana al 2%. No se trata de una subida dura y hasta el kilómetro siete es bastante asumible. La dureza de la misma viene marcada por lo pesado que resulta para nuestra mente una larga recta en la que se ve el final a lo lejos, a la altura de las torres inclinadas de Plaza Castilla. Al llegar al final de la subida, antes del kilómetro 10 y a escasos 200 metros de la salida, la carrera vuelve a repetir los últimos cinco kilómetros de bajada iniciales, pero esta vez con la meta algo más cerca de la plaza de Cibeles, aunque sin tocar la calle Alcalá.

En definitiva, un recorrido duro psicológicamente, con mucha recta y escasas distracciones, de los que se suelen atragantar en los kilómetros finales. Más duro por cierto que el del año anterior, donde había muy pocos kilómetros de subida.

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Al margen del recorrido, la organización de la prueba volvió a estar bien, el agua por ejemplo estaba bastante más fresca este año, quizá por estar a la sombra, y el avituallamiento final fue bastante completo para lo que se estila en las carreras de la capital (agua, bebida energética, dos piezas de fruta y bolsas de frutos secos). Quizá otro de los puntos negativos fue que la camiseta fuera la misma que la de la edición anterior, aprovechando el excedente de entonces debido a unas previsiones demasiado optimistas, como sucedió también este año. Al final hubo también un sorteo con prendas deportivas.

La carrera, como en la edición anterior, tuvo un fin solidario, en esta ocasión para recaudar fondos y contribuir a las labores de la Fundación Educación Activa encaminadas a la investigación, la creación de programas y centros educativos especializados en trastornos escolares, como el denominado Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Por último, Sonia Bejarano, repitió el triunfo del año pasado e categoría femenina, mientras que Juan Manuel Maillo Cantero fue el ganador de la prueba, sucediendo en el palmarés a Álvaro Gómez Saavedra.

sonia ganadoraFicha técnica
Carrera: 15 Km Metlife Madrid
Fecha: 3 de julio de 2016
Lugar: Madrid
Distancia: 15 Km
Hora: 09:00
Precio: 12 €
Organiza: Fundación Educación Activa, en colaboración con el Hospital Universitario Ramón y Cajal
Participantes: 2.096
Clasificaciones: Masculina: 1) Juan Manuel Maillo Cantero (49:55); 2) Jesús Manuel Soto Mojiblanca (50:02); 3) Alfonso Antonio Gómez Ruiz (50:15) Femenina: 1) Sonia Bejarano (53:53); 2) Nuria Prieto Pinedo (55:33); 3) Sonia López Aguirre (57:35);
Clasificaciones completas: Madrid 15 Km
Fotos y vídeos: Madrid 15 Km

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